Etapas del duelo ante una pérdida por suicidio

Según la American Association of Suicidology, se estima que en Estados Unidos hay 32.000 suicidios al año, y cada uno tiene un efecto profundo sobre aproximadamente seis personas. Para los sobrevivientes a un suicidio (aquellas personas que han perdido a un ser querido), el dolor puede ser abrumador y el proceso de curación particularmente desafiante. Aunque el duelo puede carecer de un patrón predecible o regular, existen elementos que a menudo son compartidos por los sobrevivientes a medida que atraviesan por el trauma.

Choque

A menudo, las reacciones iniciales de los sobrevivientes son el choque y la incredulidad. La negación es un mecanismo de defensa común para amortiguar los eventos traumáticos que abruman a los mecanismos de adaptación. Gradualmente, el reconocimiento y la aceptación de que el evento fue real ocupan su lugar, aunque para algunas personas el choque se experimenta repetidamente cuando el sobreviviente da vueltas hacia atrás y hacia adelante entre el reconocimiento y la negación.

Ira

Muchos sobrevivientes se sienten enojados con el ser querido que se ha suicidado por haberlos dejado y por el dolor emocional infligido con su muerte. Entender que la ira es una reacción normal y aceptable puede ayudar a los sobrevivientes a evitar culparse ellos mismos y caer en la depresión, según una revisión de estudios publicada en Crisis: La Revista de Intervención en Casos de Crisis y Prevención del Suicidio (Crisis: The Journal of Crisis Intervention and Suicide Prevention). Avanzar hacia el perdón es un paso importante en el proceso de curación.

Culpa

La culpa puede ser una de las emociones más difíciles relacionadas con el suicidio de un ser querido. Los sobrevivientes pueden culparse a sí mismos por no haber reconocido las señales de advertencia, no haber proporcionado a la persona la ayuda y el apoyo que necesitaba o no haber tomado medidas para prevenir el suicidio. El grado de culpa a menudo depende de la naturaleza de la relación que el doliente tuvo con la víctima antes del suicidio. Los expertos subrayan que es importante reconocer que tú no eres responsable de las acciones de la persona. Los sobrevivientes cuyos seres queridos tuvieron una larga lucha contra los intentos de suicidio, la depresión o la enfermedad mental pueden sentirse un poco aliviados después del suicidio, pero también pueden sentirse culpables de sentir ese alivio.

Depresión

A menudo una tristeza y una depresión intensas siguen a la muerte de un ser querido. El estigma y los conceptos erróneos asociados con el suicidio pueden evitar que el sobreviviente busque el apoyo que necesita. Los estudios han demostrado que los sobrevivientes son más propensos a la depresión que las personas que no han sido afectadas por un suicidio, lo que los pone en un mayor riesgo de suicidarse a su vez. Los sobrevivientes también son más propensos a tener un "duelo complicado", en el que el proceso de duelo normal se vuelve más debilitante, duradero e intenso, según un estudio publicado en Crisis: La Revista de Intervención en Casos de Crisis y Prevención del Suicidio (Crisis: The Journal of Crisis Intervention and Suicide Prevention). Encontrar un significado o un propósito a la vida del ser querido, junto con el proceso de duelo, puede ayudar a los sobrevivientes a darle sentido al trauma y a salir de la depresión.

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Escrito por anna cocke | Traducido por josé antonio palafox