¿Cómo estresan los adolescentes a la familia?

Cuando el niño entra en la adolescencia, el estrés familiar a menudo se intensifica. Como los adolescentes tratan de determinar quiénes son y desvincularse de la influencia de mamá y papá, los lazos familiares pueden ponerse tensos, a veces hasta el punto de colapsar. Mantener una comunicación abierta y dejar saber a tu hijo lo que esperas de él puede ayudar a toda la familia a sobrellevar la adolescencia.

Estrés monetario

El aumento en el presupuesto destinado a la comida es el menor de los gastos monetarios que incrementan para los padres de un adolescente. Actividades extracurriculares, ropa y accesorios, cuentas de seguros para los recién estrenados conductores y aparatos como computadoras portátiles y teléfonos móviles, todos tienen su cuota en el presupuesto familiar. Las preocupaciones por los costos que se avecinan con el ingreso a la universidad también agregan tensión a la vida familiar. Aunque no desees que tu hijo ejerza presión sobre las finanzas familiares, debes tener consciencia de que tu presupuesto familiar no cubrirá todo lo que él desee. Dar al adolescente una cuota mensual para sus gastos le enseñará a manejar un presupuesto, siempre y cuando no le prestes dinero cada vez que se le agote.

Preocupaciones escolares

Ya que las calificaciones y los resultados de las pruebas formales desempeñan un papel tan importante en el ingreso a la universidad, es fácil obsesionarse con la vida escolar de tu hijo. Podrías encontrarte a ti mismo sumido entre sus exámenes, corrigiendo sus tareas o subrepticiamente yendo tras el autobús escolar sólo para asegurarte de que en realidad está asistiendo a clases. Aunque te quieras mantener al tanto de la vida escolar de tu hijo, es importante que le des el espacio y el tiempo para hacer su tarea; estar encima suyo mientras la hace o corregir sus errores no le favorecerá. Dale a tu hijo la responsabilidad de su trabajo escolar, pero hazle saber las consecuencias que afrontará si sus calificaciones no reflejan el esfuerzo que sabes que él es capaz de hacer.

Cambios en la relación

Los adolescentes necesitan separarse de sus padres y forjar su propia identidad. Este proceso puede afectar significativamente a los padres, pues a menudo los adolescentes intentan asumir posiciones políticas o religiosas diametralmente opuestas a las de sus padres, vestirse o adoptar estilos de peinados que seguramente enfurecerán o cuestionarán la autoridad parental cada vez que haya oportunidad. Los padres que se enorgullecían de tener una relación estrecha con su hijo preadolescente podrían llegar a preguntarse quién les ha cambiado a su hijo durante la noche, para dejar en su lugar a este personaje hosco, extraño y rebelde. Escoger tus batallas sabiamente es importante cuando negocies con un adolescente; llevar el pelo fucsia probablemente no tendrá efectos permanentes en su vida, en cambio desafiar la autoridad y participar en conductas peligrosas quizás sí los tenga.

Conductas de riesgo

Las tentaciones que enfrentan los adolescentes pueden quitarte el sueño por largas horas, preguntándote si tu hijo ha empezado a fumar, está experimentando con drogas o alcohol, o si está teniendo sexo. Hablar honestamente con tu hijo adolescente sobre los problemas que esté enfrentando, y hacerle saber que no son temas tabú, te ayudará a brindarle las herramientas que necesita para decir no a la presión de grupo. Dile que puede llamarte para que vayas a buscarlo en cualquier momento si está en una situación incómoda o peligrosa. Supervisar las actividades de tu hijo, imponer sanciones por no obedecer las reglas y tener presente que hay cambios en ciertas áreas del cerebro en la época de la pubertad hace que los adolescentes estén preparados para afrontar conductas de riesgo, según un estudio de la universidad Temple University publicado en la edición de abril de 2008 en "Developmental Review". Reducir la oportunidad de que asuman comportamientos de riesgo podría ser más benéfico que educar a los adolescentes para los riesgos.

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Escrito por sharon perkins | Traducido por vittore notabene