Estrategias para nadar media milla

Nadar es un buen ejercicio, pero no siempre es fácil hacerlo. Quizá quieras mejorar tu habilidad para nadar largas distancias si estás entrenando para un triatlón u otra competencia. Ya que nadar pone menos tensión en tus articulaciones, quizá quieras nadar largas distancias sólo para mejorar tu salud. Aprender a conservar tu oxígeno, desarrollar resistencia y moverte por el agua con menos resistencia puede ayudarte a nadar media milla o más. No nades por largas distancias solo, especialmente si no eres un buen nadador. Pregunta a tu médico antes de empezar un programa de ejercicio extenuante.

Respiración

Aunque puedes pensar que no puedes nadar largas distancias debido a la fatiga muscular en tus brazos y piernas, y la fatiga de los músculos respiratorios, que te ayudan a respirar, pueden de hecho causar más cansancio en el agua. Cuando tus músculos respiratorios se cansan, tu cuerpo dirige oxígeno de otros músculos para avivar los músculos respiratorios, causando cansancio. Un estudio hecho por investigadores de la Universidad de Búfalo y publicado en marzo del 2010 "European Journal of Applied Physiology" midió los efectos del entrenamiento de la respiración para aumentar la tasa de respiración y el volumen tidal, la cantidad de aire que inhalas y exhalas de tus pulmones al nadar mejora la resistencia. Trabajar con tu entrenador para aumentar la capacidad de respiración puede incrementar tu habilidad para nadar media milla sin cansarte.

Coordinar tus movimientos

Nadar involucra movimientos complejos y coordinar los movimientos de tus brazos y piernas eficientemente necesita práctica. Tener un entrenador que evalúe tus movimientos puede ayudar a señalar tus puntos débiles. Cuando no te mueves de una manera suave y coordinada, usas más energía que hace que sea difícil nadar media milla. Impúlsate con las manos a través del agua, manteniendo tus codos a 90 grados en lugar de tenerlos cerrados, es lo que recomienda la entrenadora de natación y fisioterapeuta Jen Adley. Patea desde tus caderas y no patees más de lo que necesitas para impulsarte a través del agua.

Reducir tu arrastre

Cuando nadas, te mueves en contra de la resistencia del agua. Luchar contra el agua te ralentiza y te cansa. Para reducir la resistencia conforme nadas, muchos entrenadores recomiendan nadar río arriba, lo que significa que tus caderas estén más arriba en el agua que tu cabeza. Mantener tu cuerpo alineado tan recto como sea posible disminuye la fricción y el arrastre. Levantar tu cabeza cambia la alineación de tu cuerpo. Mantén tu cabeza abajo, guiándote con la parte superior de tu cabeza en lugar de con tu frente, con el nivel del agua pasando por tu coronilla, esto es lo que comenta la entrenadora de natación Priscilla Kawakami en el sitio web de Triatleta Principiante.

Sentirte cómodo en el agua

El miedo puede poner tu cuerpo rígido, lo que ocupa más energía y hace más difícil nadar largas distancias. Si el miedo te detiene cuando nadas media milla, especialmente en aguas abiertas o profundas, acostúmbrate practicando en aguas poco profundas. Saber que simplemente te puedes poner de pie para evitar ahogarte quita el miedo que puede hacer que te canses mucho en el agua o que respires de manera ineficiente durante el entrenamiento. Empieza con distancias cortas y gradualmente aumenta la distancia hasta que fácilmente puedas nadar media milla. Una vez que estés completamente cómodo en aguas poco profundas, intenta en aguas profundas.

Más galerías de fotos



Escrito por sharon perkins | Traducido por yolanda adriana paulín vázquez