Estrategias disciplinarias para los niños con problemas emocionales y de comportamiento

Disciplinar a los niños con problemas emocionales y de comportamiento es una tarea difícil para las familias. Según la National Association of School Psychologists, las enmiendas añadidas a la Disabilities Education Act en 1997 sugieren que la intervención con un comportamiento positivo, las estrategias y apoyos son necesarios para equilibrar las necesidades de la comunidad escolar y la persona con problemas emocionales y de comportamiento; esta idea de la disciplina también puede ser transferida al ambiente del hogar. Las estrategias se centran en habilidades de comportamiento positivo que un niño puede usar a largo plazo.

Consecuencias

La entrega de consecuencias es la disciplina a base de castigo y, de acuerdo con la National Association of School Psychologists, no siempre funciona. Por ejemplo, las políticas de "tolerancia cero" que ponen en penitencia al niño sin importar cual fue la ofensa a menudo hacen que tu niño se sienta alienado y podría resultar en un mal comportamiento mayor. Sin embargo, las consecuencias que están estrechamente vinculadas con la ofensa le darán al niño la idea de que pensar antes de actuar puede evitar cualquier resultado negativo y podría ser una estrategia de disciplina más eficaz. Las consecuencias deben ser siempre coherentes, de manera que, ante un determinado comportamiento, siempre se le dé al niño un castigo particular.

Definición de mal comportamiento

Los niños con problemas emocionales y de comportamiento a menudo necesitan instrucción concreta sobre el comportamiento correcto y lo incorrecto o lo que se espera de ellos. Haz una lista de las normas y refuérzalas a diario, de manera que estas reglas se apliquen a todo el mundo y no solo a los niños con problemas de comportamiento, recomienda el equipo de redacción Park School del Distrito Clover. Usa historias de habilidades sociales para explicar una situación dada y demuestra una respuesta adecuada a ese evento. Siempre que sea posible, expresas normas o ideas de una manera que explique lo que quieres ver en tus hijos. Indicar los comportamientos que deseas es un enfoque más positivo que una lista de "no hacer". Definir la mala conducta a menudo evitar que suceda.

Enseñar autodisciplina

El Dr. Sherry Henig sugiere que, cuando un niño se porta mal, a menudo es porque es lo primero que pensaba hacer. Al dar comportamientos de reemplazo al niño, se le puede enseñar qué acciones son aceptables en una situación dada. Juega al intercambio de roles o fomenta discusiones para explorar diferentes reacciones a los acontecimientos y cuál es la mejor solución posible. Enseña a los niños que tienen una elección, y dales oportunidades para que puedan tomar decisiones. Por ejemplo, si un niño dice malas palabras cuando está enojado, enséñale que puede tomar tres respiraciones profundas, pedir que lo dejen solo para autorregularse o puede optar por utilizar el lenguaje verbal no permitido y recibir una consecuencia. Muy a menudo, el niño decide no comportarse mal y tendrá una lista de otras opciones a las que recurrir. A través de la repetición, el niño será capaz de pasar por este mismo proceso de pensamiento crítico.

Refuerzo positivo

Puede ser fácil centrarse en lo negativo al disciplinar a un niño con problemas emocionales y de comportamiento. Sin embargo, según el Dr. Sherry Henig una actitud negativa a menudo sólo fomenta una respuesta negativa. Carteles con pegatinas o sonrisas funcionan bien para los niños, y los niños mayores pueden apreciar el reconocimiento público por hacer algo "bien". De acuerdo con el Center for Effective Collaboration and Practice, cuando un niño es recompensado, la probabilidad de que repita la conducta deseada se eleva. Brinda refuerzo inmediato y sé específico en tu alabanza; por ejemplo, decir algo como "Gran trabajo al calmarte silenciosamente y con tanta rapidez" es mejor que decir simplemente "Buen trabajo".

Intervención de crisis

A veces, las estrategias de prevención no funcionan, por lo que los padres pueden utilizar las estrategias de intervención de crisis para hacer frente a los estallidos emocionales y de comportamiento. Algunos métodos, como Handle With Care, enseñan tanto las intervenciones verbales como físicas; hablar con un niño durante una explosión podría ayudar a que se calme, mientras que otras veces por la seguridad de los demás la restricción física es necesaria. Es importante la utilización de técnicas de inmovilización sólo en casos de emergencia y de una manera que no cause daño físico a tu hijo.

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Escrito por cara batema | Traducido por vanina frickel