Esquí de descenso con salto

El esquí de montaña exige una entrega controlada a las fuerzas de gravedad. El salto de esquí es la entrega final. Es por eso que pocos eventos olímpicos inspiran tanto temor como el salto de esquí alpino, en el que los esquiadores se desplazan por rampas de nieve a alrededor de 60 mph. A medida que toman el vuelo, los trajes de esquí especialmente diseñados se llenan de aire, aumentando el tiempo en suspensión y la distancia del salto. Esta increíble hazaña requiere una manipulación concisa de las leyes de la física.

La rampa de salto

Cuatro secciones comprenden el salto de esquí: la rampa de salto, el despegue, el vuelo y el aterrizaje. Dado que la velocidad de la rampa determina la altura del salto, el esquiador realiza este segmento con el abdomen pegado a los muslos. Esta posición aerodinámica implica una posición en cuclillas, con la espalda un poco curva para crear un túnel de viento. Al minimizar la resistencia al viento, el esquiador puede obtener la máxima velocidad. Mientras tanto, esta posición provoca que los cuádriceps del esquiador se contraigan o extiendan. Esta fase del salto, llamado el pre estirado, se almacena energía elástica, que se libera durante el salto.

El despegue

Cuando el esquiador llega al final de la rampa de salto, debe levantar las caderas, extender las piernas y desplazar el peso superior del cuerpo hacia adelante. Esto hace que sus piernas funcionen como un resorte, liberando la energía que se almacena en el abdomen. Luego debe saltar hacia adelante y hacia arriba, con la esperanza de haber elegido el momento adecuado para hacerlo. Si un esquiador comienza a levantarse antes de llegar al final de la rampa, sus esquís apuntarán directamente hacia abajo, causando resistencia al viento y acortando el salto. Si lo hace tarde, sus esquís apuntarán hacia arriba y lo que le hará perder el control.

Durante el vuelo

Una vez en el aire, el esquiador se debe inclinar hacia delante en una posición de inclinación extrema, con el fin de maximizar la velocidad y minimizar la resistencia al viento. Debe ajustar sus esquís en una posición de "V", con el extremo abierto apuntando hacia delante. Esta postura en V aumenta el área de superficie debajo del cuerpo del esquiador y proporciona una elevación adicional hacia el final del vuelo. La postura en V también aumenta el tiempo en el aire, lo que a su vez aumenta la distancia del salto de esquí.

Aterrizaje

Para el proceso de aterrizaje, el saltador de esquí debe regresar sus esquís a la posición en paralelo. Por razones de seguridad, las rodillas deben doblarse para absorber el impacto y su peso deben estar en el centro de los esquís. La posición de aterrizaje debe ser con una pierna delante de la otra. Todos los saltos de esquí alpino tienen lo que se conoce como un "punto K", que representa la distancia desde punto de despegue que es igual a la altura de la colina. Una colina de 400 pies por lo tanto, debe tener un punto K de 400 pies.

Preparación

El salto de esquí en descenso requiere de habilidades avanzadas de esquí, combinadas con altos niveles de fuerza, coordinación y agilidad. Debido a sus riesgos potenciales, los esquiadores deben prepararse cuidadosamente para este deporte. El momento en que se esquía hacia abajo, especialmente al extender y flexionar las piernas para absorber la fuerza, ayuda a desarrollar la agilidad necesaria y hacer saltos más pequeños en el terreno te puede ayudar a practicar los movimientos básicos de la mecánica de salto. Los ejercicios pliométricos fuera de la rampa, como el salto de potencia, ayudarán a fortalecer los músculos apropiados. Realiza el salto de profundidad, que consiste en saltar desde el cajón a unos pies de alto

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Escrito por lisa mercer | Traducido por juan orduna