Escleroderma y ejercicio

La naturaleza del trastorno del tejido conectivo llamado escleroderma puede variar en aquellos que la padecen. En algunos, sólo afecta a la piel, mientras que en otros, afecta a las áreas internas, como los órganos y el tracto digestivo. El ejercicio puede ayudar con muchos aspectos de esta enfermedad. Trabaja con un terapeuta físico para que te ayude a diseñar un programa de ejercicios.

Reducir la fatiga

La fatiga es un problema común de la esclerodermia y, aunque el ejercicio puede ser poco atractivo cuando te sientes de esta manera, la inactividad física puede empeorar la fatiga asociada con tu condición, de acuerdo con Johns Hopkins University Scleroderma Center. Se recomienda ejercicio regular para combatir la fatiga y aumentar la energía. Se advierte tomar con calma y no forzar más allá de lo que puedes manejar cómodamente.

Amplitud de movimiento

La salud de las articulaciones puede ser muy afectada por esta enfermedad; la inflamación y el endurecimiento de la piel alrededor de las articulaciones pueden afectar la amplitud de movimiento. Los ejercicios que trabajan las articulaciones son una parte importante de cualquier régimen de ejercicio para controlar la esclerodermia. La fisioterapeuta Jane Brandenstein recomienda hacer ejercicios de rango de movimiento en la mañana después de una ducha caliente. Se recomienda ir tan lejos como sea posible en cada ejercicio, mantener la posición durante unos 10 segundos y hacer cada ejercicio al menos cinco veces. Ejemplos de ejercicios de rango de movimiento incluyen estirar los dedos sobre una superficie plana o abrir la boca lo más que puedas.

Mejorar la circulación

La esclerodermia puede influir negativamente en la circulación y la salud de los vasos sanguíneos, de acuerdo con University of Washington Department of Orthopaedics and Sports Medicine. El ejercicio cardiovascular mejora el flujo sanguíneo. El nivel de actividad cardiovascular que puedes manejar dependerá de la naturaleza de tu condición, pero incluso un paseo después de cada comida puede ayudar. Habla con tu médico acerca de los tipos adecuados de ejercicio cardiovascular.

Prevención de la contractura muscular

Hay ejercicios para fortalecer los músculos que pueden prevenir las contracturas, una posible complicación de la esclerodermia. Las contracturas son la pérdida de la función muscular debido a cambios en el tejido. El endurecimiento de los tejidos produce fibras musculares inflexibles que pueden limitar el uso del músculo. Al hacer ejercicios de fortalecimiento, limítalos a diferentes días para tener el tiempo de recuperación adecuado. Un estiramiento regular también ayudará a mantener la salud muscular. El calentamiento de las articulaciones y los músculos antes de estiramiento puede ayudar a reducir el malestar. Evita niveles de calor que puedan quemar la piel. Hay herramientas posibles que incluyen paquetes de calor para microondas o almohadillas de calor eléctricas. Brandenstein recomienda limitar las aplicaciones a entre 15 y 30 minutos.

Reducir el dolor

Dado que esta condición puede causar dolor que puede descarrilar los esfuerzos de ejercicio, Brandenstein recomienda tomar un analgésico de venta libre como acetaminofeno extra fuerte, una hora antes de la sesión de ejercicios.

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Escrito por kelli cooper | Traducido por vera casandra sustaita chenge