Enzimas hepáticas elevadas y fosfatasa alcalina

Las pruebas de función hepática se utilizan para determinar el estado y la función del hígado de un paciente. Varias pruebas bioquímicas son utilizadas en esta evaluación, algunas de las cuales implican la detección de enzimas del hígado. Las enzimas del hígado que se detectan comúnmente incluyen a la alfa-1 antitripsina, la fosfatasa alcalina, la alanina aminotransferasa, la aspartato aminotransferasa y la gamma-glutamil transpeptidasa. Todas estas enzimas tienen diferentes funciones dentro del hígado, y su detección se utiliza para evaluar el estado de las funciones específicas del hígado. La elevación por encima del rango normal para algunas de estas enzimas puede ser un signo de complicaciones hepáticas.

Síntomas de la función hepática anormal

Los síntomas más comunes de la anormalidad del hígado incluyen dolor abdominal y coloración amarillenta de la piel y los ojos, conocidos como ictericia. Otros síntomas externos incluyen la sudoración excesiva, el mal olor corporal mal, los círculos oscuros bajo los ojos, las manchas de color marrón y una apariencia de piel manchada o vasos sanguíneos faciales excesivos. Los síntomas internos, lo cuales son clínicamente importantes y a menudo olvidados por el paciente, incluyen la pérdida de hueso, un bazo agrandado y líquido en la cavidad abdominal.

Causas de la función hepática anormal

Muchas enfermedades y trastornos causan que el hígado funcione anormalmente. Algunos son hereditarios, tales como la hemocromatosis, la enfermedad de Wilson y el síndrome de Gilbert. Otras enfermedades pueden ser contraídas en su forma viral, incluyendo a la hepatitis A, B, C, D y E, así como la fiebre amarilla. La obesidad también puede conducir a problemas con el hígado, tales como las drogas y el alcoholismo. Estas complicaciones a menudo pueden conducir a la cirrosis, en la cual hígado sano es reemplazado por tejido cicatricial fibroso.

Enzimas hepáticas elevadas

La prueba de función hepática detecta la presencia de las enzimas hepáticas en la sangre. En condiciones normales, el nivel de estas enzimas en la sangre es bajo, pero cuando se dañan las células del hígado, estas enzimas se liberan a la sangre y sus niveles aumentan como resultado. Por lo tanto, los niveles elevados de enzimas hepáticos en la sangre se utilizan como marcadores de la enfermedad hepática. Ya que algunas de las enzimas detectadas en la prueba de función hepática también están presentes en otros tejidos, es importante que los resultados para diferentes enzimas se combinen para determinar la condición del paciente.

Fosfatasa alcalina

La fosfatasa alcalina es una enzima que elimina los grupos de fosfato de una variedad de diferentes moléculas. Aunque está presente en todo el cuerpo, es particularmente abundante en los huesos, riñones, conductos biliares y del hígado. Como tal, se utiliza como marcador de enfermedades que dañan los tejidos. Aunque algunas pruebas, tales como el examen de isoenzimas de la fosfatasa alcalina, pueden discriminar entre los diferentes tipos de fosfatasa alcalina en el cuerpo, otras pruebas no pueden hacerlo. Por lo tanto, es importante que los resultados de varias pruebas sean cotejadas para diagnosticar las enfermedades del hígado.

Prevención y tratamiento para las anormalidades del hígado

Muchas enfermedades que pueden causar daño al hígado pueden evitarse. La hepatitis B y C son ambas transmitidos vía sanguínea y por fluidos corporales, lo cual significa que puede prevenirse su propagación mediante la promoción del sexo seguro y proporcionar agujas limpias para los usuarios de drogas intravenosas. Existe también una vacuna contra la hepatitis B. También es importante recordar tomar alcohol en moderación y abstenerse del uso de drogas peligrosas. Se anima a que los pacientes obesos que tienen complicaciones hepáticas bajen de peso y mantengan una dieta saludable. Las drogas usadas para tratar diferentes enfermedades hepáticas incluyen antivirales e inmunomoduladores. Si el tratamiento para la enfermedad del hígado no funciona o los pacientes se niegan a abstenerse de las sustancias peligrosas, el último recurso es un trasplante de hígado.

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Escrito por peter branney | Traducido por valeria garcia