Entrenamiento para ir al baño libre de estrés

El entrenamiento para aprender a ir al baño es una gran tarea, tanto para los niños como para los padres. Es una habilidad fundamental, pero no es necesariamente fácil de dominar. Conlleva aprender una serie de pasos complejos, desde darte cuenta de que tienes ganas de ir al baño, limpiarte correctamente y saber quitarte la ropa. El proceso esta lleno de oportunidades para que tanto tu bebé como tú se estresen. Pero con cuidado y paciencia, no solo puedes sobrevivir el entrenamiento, sino que puedes disfrutarlo. O por lo menos no perder la cordura en el proceso.

Deja ir el control

Lo primero que tienes que hacer para liberarte del estrés del entrenamiento es admitir que no tienes el control. Estas ahí para supervisar, facilitar y dar apoyo, para ser un "andamio", como dirían los expertos, para que tu hijo eventualmente aprenda a ir al baño por si mismo. Pero es su cuerpo y él esta a cargo.

Mantente flexible

Hay docenas de métodos para el entrenamiento y cientos de trucos y consejos para los padres. Y probablemente todos funcionen... para algunos niños. Lo más importante es que ninguno funciona para todos los niños todo el tiempo. Cada niño es diferente, así que cada uno necesita un entrenamiento distinto. Sé flexible. Mantente dispuesto a cambiar e intentar cosas nuevas cuando el entrenamiento no este funcionando.

Hazlo en pasos

El entrenamiento para ir al baño consiste de varias fases. Dominar la micción implica una serie de habilidades distintas a las necesarias para dominar la defecación, y dominar cualquiera de las dos durante la noche es incluso otra fase. Lleva el proceso paso a paso, una cosa a la vez para maximizar el éxito. Si incluso así, paso a paso, la tarea es demasiado grande para tu hijo, divídela aún más en tareas más simples que no le parezcan tan complicadas. Trabaja en cosas como sentarse en el orinal, por ejemplo, por cinco minutos. Después, una vez que haya conseguido lo primero, que lo haga sin pantalones, y así sucesivamente. En pequeños pasos.

No te apresures

Vas a ver todo tipo de engaños diciendo que puedes entrenar a tu hijo en una semana, tres días o ¡un día! Pero imponer un horario de ese tipo es una excelente manera de ocasionarte estrés, sin mencionar la sensación de fracaso que sentirás cuando no consigas la tarea en el tiempo determinado. No es que estos programas no funcionen para algunos niños, sino que tener un tiempo limite siempre aumenta el estrés.

Prepárate para los accidentes

Un entrenamiento libre de accidentes es una hermosa fantasía, pero hay que ser honestos, es solo una fantasía. Los accidentes son parte del proceso de aprendizaje de tu hijo, y lo mejor que puedes hacer para él y para ti es relajarte al respecto. Mantén un juego de ropa listo, en tu bolso, junto con artículos para limpiar. Coloca un cubre colchón en la cama y una sábana de incontinencia. Limpia el accidente rápido y sin hacer escándalo, y consuela a tu bebé si se siente mal o está molesto.

Diviértete

El entrenamiento puede incluso ser divertido algunas veces. ¡De verdad! Tu hijo y tú pueden cantar canciones juntos o hacer un baile de la victoria cuando consiga ir al baño. Pueden ver DVDs y leer libros con éste tema que entretengan y eduquen. Puedes darle recompensas a tu hijo como juguetes, y compartir su dicha al recibir tu reconocimiento por sus logros durante el entrenamiento. Deja que escoja la ropa interior de niño grande cuando esté listo para dejar los pañales. Alaba, alaba y alaba más a tu pequeño para que se sienta bien consigo mismo, y tú también te sientas bien durante el proceso.

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Escrito por lori a. selke | Traducido por mariana groning