El entrenamiento atlético y el ERGE

El acrónimo ERGE hace referencia a la enfermedad por reflujo gastroesofágico. El ERGE representa la acidez estomacal en su extremo, lo que causa daños en el esófago y el desencadenamiento de síntomas en cadena, algunos de los cuales pueden poner en riesgo la vida. El ERGE comúnmente se presenta en personas de más de 40 años. Sin embargo, algunos atletas jóvenes padecen ERGE relacionado con el ejercicio. Si bien este trastorno es más común en atletas que realizan deportes anaeróbicos de alta intensidad, como el levantamiento de pesas, los atletas de resistencia no son inmunes. El reconocimiento de los síntomas en sus etapas tempranas permitirá que los atletas implementen medidas drásticas para tratar esta enfermedad perturbadora.

Síntomas y causas del ERGE

Entre los síntomas del ERGE se incluyen la indigestión, la regurgitación, la erosión del esmalte dental, la apnea del suelo, el hipo, los ataques de tos, la dificultad para tragar, el dolor de garganta crónico y el asma. El responsable es el ácido digestivo, que se filtra desde el estómago a través del esfínter esofágico inferior y hacia el esófago. El ácido corroe el tejido del esófago, que no está protegido por un revestimiento como el estómago. En posición horizontal, como al dormir o nadar, el ácido puede trasladarse hacia la garganta y la boca y hasta incluso hacia los pulmones, lo que provoca estos síntomas.

Cómo el entrenamiento estimula el ERGE

Debido que el rendimiento atlético a menudo ejerce presión sobre el abdomen, los atletas que están anatómicamente predispuestos a las fugas en el esfínter esofágico pueden experimentar reflujo ácido durante la actividad atlética. Comer mucho antes de entrenar puede agravar el problema. Durante la actividad física, la sangre es desviada del tracto digestivo, lo que permite que los alimentos reposen sin ser digeridos durante un período de tiempo prolongado. Durante este tiempo, el estómago produce más ácido en un intento por descomponer los alimentos, lo que aumenta el reflujo ácido. Otras posibles causas del reflujo ácido en atletas son el consumo excesivo de bebidas deportivas, alcohol, analgésicos y antiinflamatorios y el estrés emocional.

Efectos del ERGE en el rendimiento atlético

Más del 75% de personas con asma también experimentan ERGE. Los atletas con ERGE pueden experimentar dificultades para respirar a causa del asma o los espasmos diafragmáticos. En los deportes que requieren un esfuerzo cardiorrespiratorio máximo, el ERGE puede afectar el desempeño atlético. La intervención temprana para minimizar el reflujo ácido puede despejar los tejidos pulmonares y prolongar la carrera del atleta.

Consideraciones nutricionales

Ciertos tipos de alimentos harán que el estómago produzca grandes cantidades de ácido. Lamentablemente, muchos de estos alimentos son el sostén de las dietas de las personas jóvenes. Los alimentos picantes o grasos, los alimentos naturalmente ácidos como tomates y cítricos, el chocolate, la menta (peppermint), las bebidas carbonatadas, la cafeína y el alcohol estimulan la producción de ácido. Los suplementos de proteínas y creatinas también se encuentran en la lista. Los atletas que padecen ERGE deben minimizar el consumo de estos alimentos durante la temporada de entrenamiento y antes de las competencias. Mantenerse hidratado también disminuye los efectos del reflujo ácido durante la actividad.

Otras intervenciones

Además de los cambios nutricionales, los atletas predispuestos al ERGE deben hacer modificaciones en su conducta. En lugar de dos o tres comidas principales, deben optar por pequeñas comidas durante el transcurso del día. Evita comer justo antes de una sesión de entrenamiento o competencia. Deja de comer dos o tres horas antes de irte a dormir y eleva la cabecera de la cama unas pocas pulgadas para reducir el reflujo ácido. Minimiza el uso de medicamentos de venta libre, como ibuprofeno o acetaminofén. Si los cambios en el estilo de vida no son suficientes, quizás se necesite intervención farmacológica o quirúrgica.

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Escrito por michelle matte | Traducido por valeria d'ambrosio