Cómo enseñar a adultos sobre higiene personal

La higiene personal es algo que nos mantiene limpios y saludables y promueve una buena imagen propia. La mayoría de los padres enseñan a sus hijos técnicas de higiene personal cuando son jóvenes para que puedan cuidarse a sí mismos conforme crecen. Hay algunos casos en los que los adultos no practican una buena higiene o no pueden cuidarse a sí mismos. En estos casos, otro adulto o profesional necesita acercarse y ayudar.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

Instrucciones

  1. Evalúa la situación. Si sospechas que alguien no se está cuidando, intenta entender la razón por la que no lo hace. Si sospechas que hay un abuso de sustancias o algún tipo de enfermedad mental, tendrás que aproximarte a ellos de manera diferente que si solo se estuvieran descuidando o no se dieran cuenta de que estuvieran sucios o que olieran mal. En algunos casos, las personas caen en pobreza y se quedan sin agua ni dinero para lavar su ropa. Algunos adultos podrían ser mayores y no poder cuidarse a sí mismos, por lo tanto una agencia especializada podría darles cuidados de higiene regularmente. Alguien que físicamente no puede proveer su propia higiene personal también necesitará asistencia para estos cuidados.

  2. Habla con ellos sobre su problema de higiene. Los Centers for Disease Control and Prevention (Centros para control y prevención de enfermedades) dicen que el nivel de limpieza personal en una sociedad a menudo se asocia con su salud general. Explica al adulto que para mantenerse saludable, estar limpio y fresco es una parte importante para su bienestar. Espera que sean autoconscientes sobre su higiene y que se pongan a la defensiva. Algunas personas que tienen muchos problemas con la higiene podrían no darse cuenta de que huelen mal o que su cabello está grasoso, por ejemplo.

  3. Pide que visite a su médico de cabecera. Esto asegurará que esté en buena salud aparte de su higiene. Hay algunas condiciones médicas que podrían llevar a una mala higiene como el síndrome de los intestinos irritables, infecciones, glándulas sudoríparas sobreproductivas e incontinencia urinaria. Estos problemas necesitarán ser tratados antes de que las prácticas de higiene sean efectivas. Su médico podría también revisar para ver si tiene algún desorden mental que no le permita cuidarse a sí mismo de manera adecuada.

  4. Explícale sobre las herramientas necesarias para cuidarse. Esto incluye los artículos básicos como peine, loción, rasuradora, cortaúñas, lima para uñas, cepillo de dientes, pasta de dientes, toallas sanitarias y desodorante. Dile que se recomienda que se bañe o duche diariamente. Lavar todas las partes del cuerpo, especialmente en las que las glándulas sudatorias son más productivas como las axilas, la entrepierna, el cuero cabelludo y áreas genitales. Dile que use champú, jabón y una esponja para baño limpia en cada baño. Enfatiza a la persona que siempre debería usar ropa limpia y lavar sus manos frecuentemente a lo largo del día. Recuérdale que cuidarse a sí misma previene muchas condiciones relacionadas con la higiene como gusanos y mal aliento.

  5. Pídele que obtenga ayude. Si está enfrentándose con un problema de abuso de sustancias que no lo deje cuidarse a sí mismo, podría necesitar servicios de rehabilitación, explica el National Institute on Drug Abuse (Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas). Si está enfocado en el abuso de drogas o alcohol, podría no tomarse el tiempo de bañarse o cuidarse regularmente. Obtener ayuda para su adicción a través de cuidados a pacientes internados o externos para vivir sobrio aclarará su cabeza y hará que sea más fácil que se enfoque en cuidarse a sí mismo.

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Escrito por julie boehlke | Traducido por laura gsa