Enseñando a los niños a no interrumpir

Si dices "permíteme un momento" o "deja de interrumpir" demasiadas veces al día, probablemente has llevado tu ingenio al límite tratando de enseñar a tu hijo a ser paciente y a esperar hasta que hayas terminado de hablar. Es frustrante, y seguro te exaspera, pero afortunadamente, se puede hacer algo al respecto. Sé muy clara acerca de lo que esperas de los niños, así como también sobre las consecuencias que acarrea este tipo de hábito y lo más probable es que tu hijo deje de hacerlo.

¿Por qué los niños interrumpen?

La razón principal por la que tu hijo te interrumpe cuando hablas, es porque quiere tu atención y la quiere justo en ese momento. Los niños pequeños e incluso los adolescentes, realmente creen que son el centro del universo; por lo que no entienden que lo que tienen que decir no es lo único importante en determinado momento. Debido a que tu hijo está tan concentrado en lo que quiere, no es capaz de preocuparse por tus necesidades, que son terminar la conversación sin que te interrumpan.

Técnicas para frenar el hábito de interrumpir

El primer paso es hacer saber a tu hijo cuándo es aceptable interrumpir, por ejemplo, cuando hay una emergencia o alguien está lastimado. También enséñale que no es válido hacerlo para decir cualquier cosa que esté pasando por su mente o para mostrarte el bicho que encontró en la cocina. Dile que cuando tenga que decirte algo, lo haga pidiendo "Permiso" para entrar a la conversación y esperando pacientemente a que le respondas. Cuando tu hijo sea capaz de hacer esto, muéstrale lo orgullosa que estás de él; lo cual, puede que lo anime a continuar con el buen hábito en el futuro. Cuando el niño no pida "Permiso" ni te aborde adecuadamente, sólo ignóralo. Hazle caso omiso, no importa lo irritante que se vuelva su comportamiento, hasta que sea capaz de pedir "Permiso" para interrumpir. También puedes decirle que apriete ligeramente tu mano cuando tenga algo que decir. De esta manera entenderás que te necesita y él sabrá que le responderás tan pronto como sea posible.

Preparando a tu hijo

Cuando sepas que vas a hablar por teléfono por un buen rato o que vas a tener una conversación prolongada con tus visitas, prepara a tu hijo con anticipación. Primero, hazle saber que vas a estar ocupada hablando con otra persona durante unos minutos y pídele que se entretenga hasta que hayas terminado. Luego, recuérdale las razones por las que se le permitiría interrumpir. Si tu hijo es un niño pequeño o está en edad preescolar o de escuela primaria, puedes crear una caja de actividades que pueda usar con seguridad siempre que estés hablando con otra persona. Pon crayones y álbumes para colorear, materiales para un proyecto pequeño de manualidades, libros de cuentos y otros artículos de entretenimiento en el interior de la caja. Mantener al niño ocupado reducirá las interrupciones. Felicítalo si no interrumpe, "choca los cinco" con él o dale una pegatina (calcomanía) y será más probable que repita su buen comportamiento positivo, la próxima vez que estés hablando con otra persona.

Consejos u otras consideraciones adicionales

No olvides tus propios modales. Mostrar un comportamiento adecuado es una de las herramientas de enseñanza más poderosas de tu arsenal. Evita interrumpir a tu pareja y tampoco interrumpas a tu hijo cuando esté hablando. Cuando el niño ve que tú misma esperas tu turno para hablar o pides "permiso" para hacerlo si es estrictamente necesario, es más probable que aprenda y siga tu ejemplo. Prueba también controlando lo que tu hijo ve en la televisión y el cine. Muchos programas y películas que se consideran "infantiles" muestran esos mismos comportamientos que estás tratando de eliminar de una manera en que lucen divertidos y apropiados, explica Larry Koenig, autor de "Smart discipline" ("Disciplina Inteligente"). Eso anima a tu hijo a comportarse de la misma manera que sus personajes favoritos en un intento por ser gracioso y agradable . Si nada de lo que intentes disuade el comportamiento de tu hijo, habla con el pediatra. Los niños con ciertas condiciones médicas como puede ser trastorno de hiperactividad y déficit de atención, tienen más dificultades para controlar el comportamiento impulsivo. Si ese es el caso, el niño podría necesitar una intervención profesional para acabar con el hábito problemático.

Más galerías de fotos



Escrito por sara ipatenco | Traducido por pei pei