La empatía en adolescentes

La empatía es un apreciado valor social y se considera un componente crucial de la inteligencia social. No es raro que los padres quieran que sus hijos estén conscientes de los sentimientos de las personas a su alrededor. También es importante que los padres entiendan cuando dicha consciencia empieza a desarrollarse en sus hijos. Los psicoterapeutas han estado intentando encontrar una forma de medir la empatía, pero hasta que eso suceda, los padres tal vez tengan que confiar en su propia observación de la empatía en sus hijos.

Fisiología de la empatía

La corteza prefrontal medial localizada en la parte frontal del cerebro se asocia con el pensamiento de alto nivel, incluyendo tanto la culpa como la empatía. Mientras que en los adultos la corteza prefrontal medial está completamente desarrollada, en los adolescentes este desarrollo aún se está llevando a cabo. Esto a menudo lleva a los psicólogos a creer que los adolescentes no tienen un sentido de empatía tan desarrollado como el de los adultos. Conforme los niños crecen, la empatía se desarrolla más. Esto puede significar que un niño en la adolescencia temprana puede no tener la empatía tan desarrollada como la de los adolescentes mayores.

El pensamiento en los adolescentes

Conforme los niños crecen, señala el University College London Institute of Cognitive Neuroscience, sus estrategias de pensamiento también comienzan a cambiar. Los adultos son capaces de descubrir las consecuencias de sus acciones de forma mucho más rápida que los adolescentes. Estos, aunque no son lentos para comprender los sentimientos de quienes les rodean, pueden pensar en su propio ser y preguntarse a sí mismos "¿Qué haría yo?", en lugar de tomar en cuenta los sentimientos de los demás. No siempre son capaces de considerar el efecto de sus acciones sobre los demás.

Mitos sobre los adolescentes y la empatía

Existe una opinión predominante de que los adolescentes son insensibles y carentes de toda empatía, y esto es un mito. Conforme los adolescentes obtienen más experiencia, se vuelven más sensibles a los sentimientos de la gente. Los adolescentes están en una fase de desarrollo en la que son más conscientes de sí mismos. Pasan un tiempo tratando de enfocarse en sus propios sentimientos, pero esto no surge de la insensibilidad o la negación deliberada de los sentimientos de los demás. Su estado de desarreglo hormonal los vuelve más vulnerables a la volatilidad emocional, pero esto no es insensibilidad.

El papel de los padres para desarrollar la empatía

El National Institute of Mental Health encontró que los padres pueden enseñar empatía a los niños desde una edad muy temprana. Aunque los adolescentes pueden ser lentos para desarrollar la empatía por sí mismos, los padres pueden crear un ambiente cálido y comprensivo para enseñarla. Los padres pueden desarrollar reglas familiares y tener estrategias positivas para entrenar la conducta. Esto le da poder al niño y le permite desarrollar empatía hacia los miembros de la familia. El padre puede también concentrarse en enseñar al niño las similitudes entre sus propios sentimientos y los sentimientos de los demás.

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Escrito por paul salton | Traducido por alejandro cardiel