Ejercicios de respiración de Qigong

El Qigong es una práctica antigua oriental de curación completa del cuerpo que se logra con posturas, movimientos y rituales de respiración que pretenden liberar el flujo del chi en el cuerpo. El chi se considera como el flujo de energía constante que está detrás de toda la creación. Se cree que se mueve por el cuerpo a través de canales llamados meridianos. Se dice que la enfermedad viene como resultado de corrupciones y bloqueos en este flujo o una falta de energía por un estrés mental o físico. El Quigong está diseñado para liberar y restaurar el balance del chi en la mente, cuerpo y espíritu.

Respiración de tortuga

Comienza sentándote en una posición relajada. Inhala lentamente, visualizando el aire que entra a tu abdomen. Llena tus pulmones por completo y pausa un momento antes de exhalar. Imagina que tu estómago entra mientras exhalas por completo. Una vez más, pausa antes de inhalar. Continúa así durante varios minutos, hasta que el patrón de tu respiración comience a ser más lento. Un ciclo de inhalar y exhalar cuenta como una sola respiración. Ochos respiraciones por minuto es lo ideal cuando estás aprendiendo. Sin embargo, con práctica, tu respiración debería ser mucho más lenta. A lo largo del tiempo, este ejercicio alienta una gran concentración, claridad mental, un funcionamiento fortalecido de tu sistema inmune y longevidad.

Apretar hacia afuera

Este ejercicio puede realizarse sentado o caminando. Inhala profunda y lentamente, hasta contar hasta cinco si puedes. Saca el aire apretando tu estómago mientras lo haces. Al final de tu exhalación, aprieta los músculos de tu estómago hasta contar a cinco. Relájate y deja que el aire fluya de manera natural hacia adentro. Continúa respirando unos momentos tranquilamente y después repite el proceso. Realiza este ejercicio entre tres y seis veces, antes de regresar a tu patrón de respiración ordinario.

Respiración circular

Inhala tan profundamente como puedas. Libera el aire de manera natural. Simplemente deja que el aire fluya hacia afuera sin empujarlo. Repite varias veces. Puedes respirar por tu boca o nariz, pero mantente consistente con uno o el otro. Intenta comenzar cada inhalación de manera suave, sin dudas. Respirar de esta manera debería, eventualmente, crear una sensación de vitalidad y bienestar mejorados.

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Escrito por harold e. sconiers | Traducido por laura gsa