Ejercicios de diálogo interior

El diálogo interior puede mejorar tu forma de ver la vida.

Quizás no siempre eres consciente de tus pensamientos internos, pero siempre existirán en el fondo. El diálogo interior es esencialmente la comunicación que tienes contigo mismo. Es una herramienta que puede ayudar o perjudicar tu estado emocional. Lo que piensas o te dices a ti mismo afecta la forma en la que te sientes. El concepto es simple, pero cambiar el tenor de tu auto conversación puede ser difícil.

Si eres como la mayoría de la gente, tu mente raramente se concentre en el momento presente. Alguna vez que ha pasado de conducir desde el punto A al punto B y darte cuenta al llegar que no fuiste consciente de cómo has conducido hasta allí. Esto es porque probablemente estabas perdido en tus pensamientos, pensando sobre el pasado o el futuro. Hablarte a ti mismo no necesariamente es una cosa mala. Todos los humanos tienen un diálogo interno. No confundas esto con las alucinaciones auditivas de la esquizofrenia, en la cual la persona piensa que otros le dicen lo que tiene que hacer o decir. Esta enfermedad es bastante rara y deben estar presente otros síntomas para tener ese diagnóstico. El diálogo interno es normal.

Generalmente, los individuos tienen los mismos pensamientos o muestran el mismo patrón una y otra vez, una situación que los psicólogos llaman "reflexión". Las personas que sufren de ansiedad, generalmente tienen pensamientos inquietantes y persistentes que los llevan a este estado. De forma similar, los individuos depresivos son susceptibles a pensamientos malos y melancólicos.

Para cambiar tu diálogo interno debes descubrir tus pensamientos y sentimientos, un proceso que es poco natural para la mayoría de las personas. Siéntate tranquilamente y pregúntate qué sientes en ese momento. Es útil escribir todo lo que viene a tu mente. Desarrolla una lista de sentimientos (o verbos que los describan) para ayudar a identificar las emociones que estás experimentando. Una vez que identifiques un sentimiento, sigue trabajando en cambiar lo que te dices a ti mismo. Este proceso puede modificar la forma en la que te sientes.

Puedes utilizar el diálogo interno, por ejemplo, para lidiar con el estrés en el trabajo. Quizás, tú y tu compañero de trabajo estaban compitiendo por la misma promoción laboral; sin embargo, sólo uno podía ser elegido. Cuando sabes que la promoción fue para tu colega naturalmente te sentirás mal y decepcionado, quizás incluso hasta enojado. Tal vez te sientas miserable y tu autoestima esté baja. Ahora considera un diálogo alternativo. La decepción no se traduce en fallo. Enumera los atributos positivos de tu vida, como la familia, los amigos y la excelente salud que disfrutas. Esboza un plan de acción. Asegúrate a ti mismo que vas a hablar con tu supervisor para aprender cómo mejorar tu rendimiento y así poder ser considerado para la próxima promoción.

Al utilizar un diálogo interno más positivo, te sentirás facultado y comenzarás a sentirte nuevamente bien contigo mismo. La situación no cambió (de hecho no has conseguido la promoción) pero has cambiado tu pensamiento sobre la situación. Por lo tanto, cambiar tu diálogo interno cambia la forma en la que te sientes.

Foto: Comstock Images/Comstock/Getty Images

Más galerías de fotos



Escrito por laura farrell west, lcsw
Traducido por aldana avale