Ejercicios para correr en una piscina

Los ejercicios acuáticos, como correr en una piscina, son una forma de mejorar tu estado físico y tu salud cardiovascular. Correr en la piscina es un ejercicio de bajo impacto porque eleva tu ritmo cardíaco e incrementa tu gasto de calorías mientras reduce la compresión en las articulaciones. A diferencia de los ejercicios fuera del agua, al correr en una piscina estás rodeado por una fuente de resistencia y puedes controlarla durante tu entrenamiento. Se recomienda usar un cinturón ligero de flotación para mantenerse en forma vertical en aguas profundas. Existen algunas variaciones de esta actividad que pueden hacerla más entretenida y efectiva.

Correr en aguas profundas

Doug Stern, un instructor de New York Roadrunners, sostiene que correr en aguas profundas ayuda a fortalecer los músculos más usados para correr sobre tierra firme. El objetivo del ejercicio es ayudar a incrementar el largo de tu tranco y la extensión de la cadera, que se traducen en mejores tiempos de carrera. Correr en una piscina pueden brindar un refrescante entrenamiento de cuerpo completo. Usando un dispositivo flotador en la cintura, comienza este ejercicio simulando movimientos de correr con tus brazos y piernas. Mantén la parte superior del cuerpo erguida; notarás que no avanzas. La Aquatic Exercise Association recomienda usar calzado especializado para agua o tus zapatillas regulares cuando comiences un programa de correr en el agua.

Ejercicios

El agua es el ambiente ideal para hacer ejercicios que pueden afectar a tus articulaciones cuando los haces sobre el suelo. La flotabilidad brindada por el agua te permite tener un rango más amplio de movimiento sin impactar en tus articulaciones. Para realizar este ejercicio, levanta una rodilla tan alto como puedas mientras estiras tu pierna opuesta. Realiza ejercicios alternando varios minutos de trote con dos minutos de alta velocidad. Estos ejercicios también fortalecen el músculo psoas-ilíaco, que actúa como palanca al correr.

Trote de recuperación

Dick Brown, quien ayudó a desarrollar un dispositivo para asistir a la flotabilidad durante los ejercicios acuáticos, recomienda un trote suave para recuperarse de lesiones. Brown sugiere trotar durante 30 minutos en la piscina una vez por semana. El agua brinda un efecto hidrostático sobre tu cuerpo, que ayuda a la circulación y tiene un efecto masajeador sobre tus músculos. El trote de recuperación se realiza en aguas bajas a un ritmo menor que correr en aguas profundas. Puedes tocar el piso de la piscina con tus pies.

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Escrito por sala saran | Traducido por mariana palma