Ejercicios de coordinación para niños con problemas de conducta

Las dificultades de coordinación motora a menudo acompañan a otros diagnósticos infantiles, como los trastornos de aprendizaje, trastorno de hiperactividad con déficit de atención y problemas congénitos. Algunos niños y adolescentes tienen dificultades en la coordinación de la motricidad fina y la gruesa, sin ningún otro problema cognitivo o de aprendizaje. Los ejercicios de coordinación pueden ayudar a mejorar las habilidades, la confianza y el comportamiento de tu hijo.

Trastorno del desarrollo de la coordinación

El trastorno del desarrollo de la coordinación (DCD, por sus siglas en inglés) es un deterioro en la coordinación motora, de acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría. Los niños con trastorno del desarrollo de la coordinación pueden tener dificultades con las habilidades motoras finas o gruesas y pueden tener dificultades para planear movimientos, ejecutarlos o ambos. La falta de coordinación puede causar baja autoestima y dificultades académicas. Los adolescentes y niños no superarán el DCD y no se curará por sí mismo, sin terapia y ejercicios.

Ejercicios de motricidad fina

Mejora las habilidades motoras finas, tales como comer, vestirse y escribir, con una variedad de ejercicios apropiados para el hogar o el aula. Acordonar y atar, calcar y cortar, atornillar y desatornillar, abotonar y desabrochar, todos practican la motricidad fina. Adapta estos movimientos a los intereses de tu hijo. Trata cortando y pegando collages, encadenando bisutería o apilando bloques pequeños para practicar estas habilidades. Aunque los ejercicios prácticos y de coordinación adicionales en la vida diaria son importantes, estos deben acompañar una terapia ocupacional.

Ejercicios de motricidad gruesa

Las habilidades motoras gruesas son correr, trepar, lanzar y atrapar. Los padres y los profesores pueden ofrecer a los niños una variedad de actividades para mejorar la coordinación motora gruesa con tiempo. Los ejercicios de equilibrio, como caminar de rodillas o sobre una barra de equilibrio y saltar en un pie, pueden mejorar la fuerza y el equilibrio. Atrapar y lanzar, rodar, patear y empujar y tirar, como en el juego de la soga, todo puede ayudar a mejorar las habilidades de motricidad gruesa. Al igual que con las dificultades en la motricidad fina, debes utilizar estas actividades y ejercicios como parte de un plan general de tratamiento con tu terapeuta o médico.

Coordinación bilateral

La coordinación bilateral es la capacidad de utilizar ambos lados del cuerpo para realizar un único movimiento o varias actividades al mismo tiempo. El arrastre y sus variaciones, como el arrastre sobre el vientre, arrastre de gorila y arrastre de oso, trabajan ambos lados del cuerpo. Los instrumentos musicales, incluyendo tambores o bongos, y muchas actividades artesanales, como realizar bisutería o trazar plantillas, requieren ambos lados del cuerpo.

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Escrito por michelle powell-smith | Traducido por maría echenique