Ejercicios anaeróbicos y ritmo cardíaco

Los ejercicios anaeróbicos son aquellos en que tus músculos no requieren oxígeno como fuente de energía. Mientras que el rendimiento regular de los ejercicios aeróbicos mejora la función de tu corazón y tus pulmones, el rendimiento general de los ejercicios anaeróbicos mejora la fortaleza de tus músculos y huesos. Los ejercicios anaeróbicos afectan tu ritmo cardíaco de un modo distinto al que lo hacen los ejercicios aeróbicos.

Conceptos básicos

Cuando te ejercitas anaeróbicamente, tus músculos usan una fuente de energía conocida como glucógeno, que produce tu hígado a partir de los hidratos de carbono de tu dieta y los componentes básicos de las proteínas, los aminoácidos. Este camino energético contrasta con el de los ejercicios aeróbicos, que incrementa tu respiración y tu ritmo cardíaco para obtener más oxígeno para tu cuerpo. Por lo general, los ejercicios anaeróbicos requieren de movimientos musculares intensos y breves, en lugar de los movimientos moderados y continuos asociados con los ejercicios aeróbicos. Las actividades anaeróbicas más comunes incluyen el levantamiento de pesas, las carreras de velocidad y saltar.

Cambios en el ritmo cardíaco

Cuando te ejercitas aeróbicamente, la naturaleza continua de tu actividad dispara un incremento continuo de tu ritmo cardíaco. La cantidad de aumento que experimentas suele variar con la intensidad de los ejercicios que realizas. Cuando te ejercitas anaeróbicamente, la naturaleza intensa de tus esfuerzos también pueden incrementar tu ritmo cardíaco. Sin embargo, como tus esfuerzos suelen ser breves, el efecto sobre tu ritmo cardíaco no dura mucho tiempo. Debido a sus efectos sobre la respiración y el ritmo cardíaco, el ejercicio aeróbico es clave para mantener o mejorar la fortaleza de tu corazón, de tus pulmones y de tus vasos sanguíneos.

Zona anaeróbica

Cuando realizas actividad física aeróbica, usas el ritmo cardíaco para estimar qué tan duro te estás ejercitando. Los principiantes suelen ejercitarse de un 50 a un 65 por ciento de su ritmo cardíaco máximo, mientras que los atletas y los expertos se ejercitan a porcentajes más altos. Cuando te ejercitas del 80 al 90 por ciento de tu ritmo cardíaco máximo, entras a un nivel de esfuerzo conocido como zona aeróbica. En esta zona, tus músculos se abastecen principalmente de la energía que brinda el glucógeno, aunque técnicamente también te estás ejercitando aeróbicamente. Los atletas profesionales se ejercitan a este nivel para incrementar su resistencia y rendimiento general.

Consideraciones

Para alcanzar tu aptitud potencial, debes incluir ejercicios aeróbicos y anaeróbicos en tu rutina regular. Los factores adicionales para la aptitud incluyen a tus músculos y flexibilidad de tus articulaciones, así como tus niveles relativos de grasa corporal y tejido magro. Antes de comenzar con ejercicios anaeróbicos o aeróbicos, habla con tu médico para asegurarte de que estás lo suficientemente saludable para realizar las actividades que te propones. Si obtienes la aprobación para realizar actividad física, comienza tu rutina lentamente y expándela gradualmente a medida que tu cuerpo se ajuste a las demandas de tus esfuerzos.

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Escrito por m. gideon hoyle | Traducido por mariano salgueiro