¿Por qué el ejercicio puede ponerte irritable?

Probablemente hayas escuchado que el ejercicio puede tener un efecto positivo sobre tu estado de ánimo. El ejercicio puede ayudar a estimular la liberación de endorfinas, que son las "hormonas de la felicidad" que supuestamente te generan una sensación de euforia después de hacer ejercicio. Pero cuando el ejercicio te hace sentir de mal humor e irritable, puede ser el resultado de algo que va más allá del gusto por la ejercitación. Comprender algunas de las razones por las cuales el ejercicio puede hacer que te sientas irritable y de mal humor puede ayudarte a solucionar el problema.

Agotamiento


Cuando presionas demasiado a tu cuerpo durante el ejercicio, puedes experimentar muchos síntomas de agotamiento.

Cuando presionas demasiado a tu cuerpo durante el ejercicio, puedes experimentar muchos síntomas de agotamiento. Las náuseas, los mareos y la fatiga que a menudo acompañan el esfuerzo excesivo puede poner un freno a tu entrenamiento y hace te vayas del gimnasio sintiéndote irritable y cansado. El agotamiento es una combinación de una variedad de componentes, incluyendo la deshidratación, la fatiga muscular y la hipoglucemia. Cada uno contribuye a un sentimiento negativo después del ejercicio. Realizando un calentamiento antes de cada entrenamiento y progresando lentamente, puedes escuchar a tu cuerpo para identificar signos de que estás ejercitando demasiado duro para reducir tu intensidad y obtener una mejor experiencia.

Dolor


Continuar ejercitando cuando sientes dolor puede generar sentimientos negativos hacia tu entrenamiento.

Continuar ejercitando cuando sientes dolor puede generar sentimientos negativos hacia tu entrenamiento. Si bien puedes pensar que una distensión muscular o el dolor en una articulación son parte del entrenamiento, pueden ser signos de lesiones relacionadas con el ejercicio y problemas crónicas. No debes sentir dolor inmediatamente después de realizar alguna ejercitación. Mientras que la aparición de dolor muscular es común al día siguiente, nunca debe ser tan grave como para impedir que ejercites nuevamente. Si sientes un dolor constante mientras ejercitas, habla con tu médico acerca de la localización, la gravedad y el riesgo de tu dolor para remediar el problema.

Hambre y deshidratación


Debes hidratarte cada 10 a 20 minutos que hagas ejercicio.

Hacer ejercicio con el estómago vacío o sin una adecuada hidratación puede provocarte diversos síntomas de deshidratación y de hipoglucemia. A diferencia del agotamiento, estos síntomas no se reducirán sólo por disminuir la intensidad de los ejercicios. En lugar de eso, es necesario beber al menos 7 a 10 oz de agua por cada 10 a 20 minutos que hagas ejercicio para mantenerte bien hidratado y evitar los síntomas de deshidratación, tales como la fatiga, los mareos, las náuseas e incluso la irritabilidad. Tener una pequeña pero nutritiva merienda -una barra de cereal, mantequilla de maní y fruta o un batido de proteínas- antes de ejercitar puede ayudarte a evitar el hambre durante tu entrenamiento.

Aburrimiento

El ejercicio debe ser una experiencia positiva, pero si no te gusta hacer ejercicio, tu rutina diaria puede hacer que te sientas irritable después. Antes de eliminar por completo tu ejercitación, ten en cuenta el tipo de ejercicio que sueles realizar. Si sueles ir al gimnasio y pasar tu tiempo en una cinta de caminar, tal vez disfrutes de una clase de boxeo en su lugar. En lugar de ejercitar por tu cuenta, cuenta con un amigo que te acompañe. O bien, cambia el ejercicio tradicional por los entrenamientos deportivos o basados en carreras. Experimenta con diferentes rutinas hasta que encuentres una que haga que el ejercicio sea agradable para ti.

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Escrito por kay ireland | Traducido por eliana belen doria