El ejercicio continuo

Cualquier ejercicio que realices durante un período de tiempo sin descanso cuenta como ejercicio continuo. Debido que los entrenamientos de intervalos de alta intensidad y resistencia son de alto impacto, el ejercicio de cardiovascular estacionario representa una de las formas más comunes de ejercicio continuo. Los ejercicios aeróbicos en términos generales, pueden ayudarte a quemar calorías y mejorar tu salud sin llevar tu cuerpo hasta sus límites.

Ejercicios muestra

Aunque un largo combate de ejercicio aeróbico, tal como correr unos kilómetros, constituye un ejercicio continuo, no hay ningún requisito de tiempo específico para una rutina de este tipo de ejercicio. Puedes correr al 50 por ciento de tu ritmo cardíaco máximo durante periodos prolongados de tiempo, o puedes correr por encima del 90 por ciento de tu ritmo cardíaco máximo durante unos minutos. Generalmente, una práctica prolongada de ejercicio donde el oxígeno comprende tu principal fuente de energía califica como continuo. (Ve a recurso 1)

Ventajas

Las ventajas específicas que obtienes de entrenamientos continuos dependen del ejercicio que realizas, pero la mayoría de ejercicios continuos incluyendo aeróbicos, los beneficios serán similares en todos los ámbitos. Los ejercicios aeróbicos estacionarios mejoran la resistencia, queman calorías y ayudan a gestionar las condiciones crónicas tales como la hipertensión arterial y el colesterol. Los beneficios secundarios del ejercicio continuo incluyen el alivio de la tensión y el mejoramiento del estado de ánimo. (Ve a recurso 2)

Continuo versus acumulado

Un informe de 2009 publicado en el "Journal of Sports Medicine" comparando las prácticas ejercicio continuo versus el acumulado no encontró diferencias significativas entre los dos en términos de beneficios para la salud general. El informe recopiló reportes de 16 diferentes estudios, la mayoría de los cuales no reportaron diferencias en mejoramientos cardiovasculares entre ejercicios continuos y acumulados. Esencialmente la frecuencia del ejercicio por día no es tan importante como la duración total de éste. (Ve a recurso 3)

Medición del esfuerzo

Puedes medir tu tasa de esfuerzo durante el ejercicio observando tu ritmo cardíaco. Para encontrar tu ritmo cardíaco, tomate el pulso en el interior de la muñeca durante seis segundos y luego multiplica ese número por 10. Puedes estimar tu frecuencia cardíaca máxima restando tu edad de 220. De acuerdo a Centers for Disease Control and Prevention, la mayoría de la gente es bastante precisa cuando se trata de evaluar sus propias tasas de esfuerzo. Si sientes que estás exagerando, posiblemente es verdad. (Ve a recurso 4-5).

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Escrito por steven kelliher | Traducido por valeria garcia