Hacer ejercicio cardiovascular cuando se está enfermo

Si estás siguiendo una rutina de ejercicios, el enfermarte puede retrasarte mucho. Algunas veces el salir de la cama y estar un rato en la corredora puede ayudarte a reducir los síntomas, pero otras veces puede empeorarlos. Toma en cuenta tus síntomas para determinar si deberías o no ejercitarte estando enfermo.

Cuando está BIEN

Para determinar si deberías hacer o no ejercicio, haz la prueba "por encima del cuello", según indica la página de internet Mayoclinic. Si tus síntomas están por encima del cuello, como moqueo, congestión nasal, una garganta ligeramente irritada o algunos otros síntomas del resfriado común, entonces está BIEN hacer ejercicio, pues puede ayudarte a mejorar un poco los síntomas porque abre las vías nasales y alivia la cogestión temporalmente.

Cuando descansar

Si tus síntomas son por debajo del cuello, evita ir al gimnasio. Esto incluye la congestión en el pecho, la tos muy fuerte o un estómago irritado. Además, si tienes fiebre o dolor muscular, es mejor que descanses. Por otro lado, esta prueba de por encima o por debajo del cuello no siempre es efectiva. Si tienes síntomas severos por arriba del cuello, como un dolor de garganta muy fuerte, en mejor que descanses hasta que se reduzcan. También considera a las otras personas del gimnasio. Si tus síntomas son contagiosos, podrías infectar a los demás. Por eso, si te preocupa el estornudar en la caminadora elíptica, mejor haz ejercicio en casa o tómate un descanso de tu rutina.

Consecuencias

Cuando tomes tu decisión, recuerda que hacer ejercicio puede tener un efecto negativo en tu cuerpo. El ejercicio cardiovascular aumenta tu ritmo cardiaco y tu temperatura, además de que te hace perder agua a través de la transpiración. Esto está bien cuando estás saludable, pero si tienes fiebre, la temperatura de tu cuerpo ya está alta y el aumentarla más puede ser peligroso según el sitio de internet sobre salud Fitday. Y tampoco querrás deshidratarte estando enfermo.

Modificaciones

Si haces ejercicio estando enfermo, modifica la intensidad y la duración de tus rutinas por lo menos un 50%. Por ejemplo, si usualmente vas a correr para hacer ejercicio cardiovascular, intenta caminar. Escucha a tu cuerpo, si tus síntomas mejoran después de 10 minutos, puedes aumentar la intensidad. Si comienzas a sentir mareo, debilidad o nauseas, tu cuerpo te está pidiendo un descanso.

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Escrito por sarah collins | Traducido por karly silva