Cómo el ejercicio aumenta el retorno venoso

Día a día tu corazón bombea sin cesar, entregando células sanguíneas oxigenadas a tu cuerpo. Con el tiempo, un estilo de vida sedentario junto con el estrés y la mala nutrición pueden llevar a tener complicaciones en el sistema circulatorio que impiden al corazón hacer su trabajo. Entender el impacto que tiene el ejercicio sobre el sistema cardiovascular puede motivarte para hacer actividad física de manera regular.

El sistema circulatorio

Cada vez que tu corazón late, el ventrículo izquierdo se contrae forzando a la sangre hacia tus arterias, quienes llevan células sanguíneas ricas en oxígeno a través del cuerpo. En los capilares de la célula, se extrae el oxigeno y se intercambia por dióxido de carbono, un producto del metabolismo celular. Las venas llevan la sangre con CO2 a los pulmones para que se elimine y reemplace con oxígeno fresco, este proceso se llama retorno venoso. En un corazón saludable, el ciclo se repite perpetuamente sin interrupción. Pero tu corazón es un músculo y como cualquier otro, se puede debilitar por la falta de uso. Tus vasos sanguíneos también están cubiertos de tejido muscular que les otorga las propiedades elásticas, las cuales pueden comprometerse si no te ejercitas.

Presión sanguínea y circulación

Como la presión del agua en tu hogar que fluctúa cuando las llaves se abren y cierran, la presión sanguínea aumenta y disminuye en respuesta a la fuerza y la frecuencia de tus contracciones cardíacas. La presión sanguínea también está regulada por la dilatación y constricción de tus arterias, dirigiendo la sangre a las áreas de alta demanda, como los músculos durante el ejercicio. Sin embargo, con el tiempo, el recubrimiento endotelial y la acumulación de grasas puede ocasionar que las arterias se endurezcan, perdiendo su capacidad para contraerse y dilatarse. Una arteria tapada y dura puede causar resistencia excesiva en la circulación periférica, creando presión y reduciendo el retorno venoso.

Retorno venoso y función cardíaca

Hay dos fases de la función cardíaca. La sístole es la fase de contracción, cuando las cámaras expulsan sangre, y la diástole es la fase de relajación donde las cámaras se rellenan. Cuando el retorno venoso está restringido, el ventrículo izquierdo recibe menos sangre oxigenada, resultando en un volumen diastólico bajo. Cuando este volumen es bajo, el ventrículo no se estira adecuadamente, lo cual es vital para una contracción con fuerza al expulsar la sangre. El volumen diastólico bajo junto con un corazón débil y una resistencia periférica excesiva puede limitar la capacidad del corazón para cumplir con las demandas de oxígeno del cuerpo

Adaptaciones al ejercicio

Durante el ejercicio, el bombeo rítmico de los músculos facilita el retorno venoso impulsando a la sangre a través de las válvulas que van hacia el corazón. Además, el aumento en la actividad pulmonar crea un cambio en la presión torácica que lleva a la sangre hacia tu corazón. Hacer ejercicio de forma regular mejora el retorno venoso aumentando el volumen sanguíneo, aumentando el volumen diastólico, y aumentando el tamaño y fuerza contráctil del músculo cardíaco. El ejercicio también aumenta el número de capilares en los músculos donde se intercambia el oxígeno por CO2, reduciendo la resistencia periférica. Para una salud óptima en el corazón, la American Heart Association recomienda un mínimo de 150 minutos por semana de ejercicio moderado, o 75 minutos por semana de ejercicio vigoroso, o una combinación de ambos.

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Escrito por michelle matte | Traducido por mariana groning