Los efectos sociales del estrés familiar en los niños

El estrés puede provocar efectos negativos en los niños tal como lo hace con los adultos. Puede ser un catalizador para una variedad de síntomas en los niños, según Novella Ruffin de la Universidad Estatal de Virginia, incluyendo "mojar la cama, sufrir malestar estomacal, irritabilidad o pesadillas, mentir, retraerse de la actividad, cambiar el nivel de actividad, tener falta de sueño o malos hábitos alimentarios, rechinar de dientes, o disminuir el rendimiento escolar". Los padres y otros cuidadores que estén alerta pueden tomar medidas preventivas para paliar los efectos nocivos del estrés.

Causas

El estrés, según Ruffin, es "la reacción del cuerpo a una situación física o emocional que provoca un desequilibrio en la vida de una persona". Las tensiones familiares que pueden crear desequilibrio y por lo tanto tener efectos negativos en los niños incluyen pérdida del empleo de uno de los padres, divorcio, peleas, abuso físico o emocional, muerte de seres queridos, llegada de nuevos hermanos o cambios ambientales. Los padres que trabajan también deben ser conscientes de que a pesar de que sus hijos no estén expuestos a los catalizadores directos y evidentes, la falta de interacción de ellos y los sentimientos de aislamiento también puede producir estrés en los niños.

Síntomas

Los padres y otros cuidadores deben estar atentos a los cambios anormales en el comportamiento del niño. Ellos pueden tener motivos de preocupación si un niño que normalmente es amable y abierto, por ejemplo, se vuelve aislacionista o, por el contrario, comienza a atacar a los compañeros. Los cuidadores deben investigar si se dan cuenta que situaciones y comentarios que de otra manera pasarían inadvertidos, desencadenan estallidos emocionales o represalias desproporcionada de un niño. Los niños menores bajo estrés también pueden golpear, patear, morder o chismear sobre otros niños. Otros síntomas pueden incluir llanto, enuresis, tartamudeo, pérdida del apetito o pereza, de acuerdo con Ruffin.

Controlar conversaciones

Los padres y los cuidadores deben tener cuidado con la información y las conversaciones compartidas en presencia de los niños. Es cierto que a veces puede ser útil que los niños presencien la "vida real" y ver a sus padres u otros adultos tratando de solucionar temas difíciles, si esta interacción es saludable y productiva. Sin embargo, los padres y los cuidadores deben recordar que los niños también carecen de habilidades, educación y experiencia de vida para procesar algunos datos o situaciones de un "nivel de adultos".

Pasos a seguir

Las siguientes acciones de los adultos pueden ayudar a aliviar o ayudar a los niños a hacer frente al estrés. En primer lugar, reconoce sus sentimientos. Escucha lo que los niños tienen para decir y no lo minimices o ni los ignores. Los adultos también pueden equipar a los niños, ayudándoles a formular descripciones de lo que están sintiendo. Ruffin sugiere: "Enseña a los niños nombres o palabras para describir sus sentimientos y maneras apropiadas de expresarlos". Los padres y los cuidadores también pueden crear un ambiente de afirmación para los niños. Esto se puede hacer al elogiar y recompensar los comportamientos positivos en vez de centrarse simplemente en los castigos coercitivos para limitar los negativos. Otro paso es ayudar a los niños a través del uso de historias, dibujos, juegos de acción o "fingiendo" conversaciones entre los juguetes. Un médico puede pedirle a un niño que haga un dibujo de su casa y luego preguntarle por qué hay nubes oscuras, o por qué sus padres no están en casa o por qué todos los personajes en el dibujo tienen el ceño fruncido.

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Escrito por mark quick | Traducido por natalia pérez