Efectos secundarios del calcio y el magnesio

El calcio y el magnesio desempeñan un papel clave en el desarrollo y mantenimiento de los huesos, entre otras funciones esenciales. Juntos, estos minerales comparten una relación compleja y sinérgica de mineral a mineral que es complementaria aunque, bajo ciertas condiciones, compiten. La comprensión de sus efectos secundarios es útil al entender cómo se pueden utilizar estos minerales individual y colectivamente para optimizar las funciones y la condición general de tu cuerpo.

Calcio y magnesio: una ley de equilibrio

El magnesio es necesario para metabolizar el calcio, por lo que debe estar presente en el cuerpo en cantidades adecuadas. Dada esta relación de dependencia mutua, es clave tener una proporción adecuada de ambos minerales para que sean efectivos. Si el consumo de calcio es alto, es necesario ajustar la ingesta de magnesio proporcionalmente. La cantidad diaria recomendada de calcio y de magnesio indican una relación que oscila desde aproximadamente 2,5 a 1 a 4 a 1 de calcio a magnesio, dependiendo de la edad y el sexo de cada uno.

El suministro diario recomendado de calcio y magnesio

A partir de 2009, la cantidad diaria recomendada, o RDA (por su sigla en inglés), para el magnesio es el siguiente: -310 mg para las mujeres de 19 a 30 años de edad, y 320 mg para las mujeres mayores de 30 años -400 mg para los hombres de 19 a 30 años de edad, y de 420 para los hombres mayores de 30 años La dosis diaria recomendada de calcio es como sigue: -1.000 mg para las mujeres de 19 a 50 años de edad, y 1.200 mg para las mujeres mayores de 50 años -1.000 mg para los hombres de 19 a 50 años de edad, y 1.200 para los hombres mayores de 30 años Ten en cuenta que no es necesario tomar magnesio y calcio en el mismo suplemento para que tu cuerpo absorba el calcio. Sin embargo, cada uno de los minerales debe estar presente en el cuerpo en cantidades suficientes para que utilices el calcio.

Efectos secundarios: demasiado poco y mucho calcio

Según National Institutes of Health, una deficiencia constante de calcio con el tiempo puede conducir a osteoporosis, lo que genera huesos frágiles o porosos, o la osteomalacia, que produce huesos blandos. En los niños, la osteomalacia se conoce como raquitismo. Por el contrario, un exceso de calcio en la sangre, una condición conocida como hipercalcemia, puede influir negativamente en las funciones renales. Los síntomas de hipercalcemia incluyen una sensación de entumecimiento u hormigueo en los dedos, convulsiones, vómitos, estreñimiento, calambres de los músculos, un ritmo cardíaco anormal, letargo, falta de apetito, sed y fatiga persistente. De acuerdo con el Linus Pauling Institute's Micronutrient Information Center, no hay incidencia de hipercalcemia que se haya documentado que apareciera por ingesta alimentaria, sino sólo a partir de la ingesta de suplementos de calcio.

Efectos secundarios: demasiado poco y mucho magnesio

Aunque es poco común, de acuerdo con el National Institutes of Health, una severa deficiencia de magnesio puede generar: disminución del apetito, náuseas, vómitos, fatiga, espasmos musculares o temblores y cambios de personalidad. Una deficiencia severa de magnesio también puede generar niveles bajos de calcio en la sangre, una condición conocida como hipocalcemia, así como bajos niveles de potasio en la sangre, una condición llamada hipocaliemia. En el otro extremo, el primer signo de un exceso de magnesio en el sistema es la diarrea. Los signos progresivos de magnesio excesivo incluyen cambios en el estado mental, especialmente confusión, náuseas, pérdida de apetito, debilidad, dificultad para respirar, calambres abdominales, reducción de la presión arterial (una condición conocida como hipotensión) y un ritmo cardíaco anormal. Al igual que el calcio, el magnesio excesivo no es causado por la ingesta alimentaria, sino que a partir de la ingesta de suplementos de magnesio, incluidos los laxantes y los antiácidos que contienen magnesio.

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Escrito por constance dunn | Traducido por javier enrique rojahelis busto