Efectos secundarios de 5000 UI de vitamina D

La vitamina D se conoce como la vitamina del sol porque los rayos ultravioletas del sol disparan su producción dentro de la piel. Si tu exposición al sol y la ingesta dietética de vitamina D son limitadas, puedes beneficiarte de un suplemento de vitamina D. Una ingesta diaria de vitamina D de 4000 IU, es el nivel máximo de consumo tolerable para adultos, según el Instituto de Medicina. Tomar demasiada vitamina D puede causar efectos secundarios, y dosis grandes deben tomarse sólo bajo supervisión médica.

Requisito de vitamina D

La vitamina D es necesaria para la absorción eficiente de calcio de la dieta, y el calcio y la vitamina D trabajan juntos para mantener la salud ósea. La cantidad diaria recomendada del Instituto de Medicina de la vitamina D es de 600 UI para los adultos a lo largo de los 70 años de edad, y 800 IU a partir de entonces. Sin embargo, el Profesor Dr. Edward Giovannucci de la Escuela de Salud Pública de señala que muchos expertos sugieren que las personas necesitan un promedio de 1.000 a 2.000 UI de vitamina D al día. Esta es una cantidad combinada de la exposición al sol, la alimentación y los suplementos.

Consumo seguro adecuado

Tu nivel de vitamina D en la sangre se ve afectada por tu exposición al sol y la ingesta dietética. Un nivel de vitamina D de aproximadamente 50 nmol/L corresponde a la dosis diaria recomendada de 600 UI por día, que se considera adecuada para los huesos y la salud en general en la mayoría de las personas. Un estudio publicado en la edición de febrero 2001 de la revista "American Journal of Clinical Nutrition", evaluó la eficacia y seguridad de 1.000 y 4.000 UI por día en los hombres y mujeres de mediana edad en un período de 5 meses. Los niveles de suero de vitamina D se estabilizaron en 69 y 96 nmol/L en los grupos de bajo y alto consumo, respectivamente, sin cambios en los niveles de suero de calcio. Estos datos apoyan la idoneidad y seguridad de las recomendaciones de ingesta de vitamina D del Instituto de Medicina.

Efectos secundarios

Según un informe de 2011 del Instituto de Medicina, la ingesta de vitamina D de menos de 10.000 UI al día no se ha relacionado con los indicadores de toxicidad, tales como hipertensión arterial y los niveles de calcio en la orina y la calcificación de tejidos. Un informe del estudio publicado en la edición de enero de 2003, de la revista "The American Journal of Clinical Nutrition", señaló que la ingesta de 5.000 a 5.500 UI de vitamina D al día durante un máximo de 20 semanas durante los meses de invierno entre los hombres que viven en Omaha, Nebraska, produjeron niveles de suero de vitamina D justo por debajo de 150 nmol/L. Aunque este nivel de vitamina D es superior a lo que normalmente se considera normal, la concentración de calcio en la sangre entre los hombres en el estudio se mantuvo normal. Estos hallazgos apoyan la idea de que los niveles de ingesta de vitamina D de alrededor de 5.000 UI diarios, es poco probable que causen daño en el corto plazo.

Consideraciones

El riesgo de daño aumenta, si se excede el nivel máximo de consumo recomendado de vitamina D durante un período prolongado. Los niveles de largo plazo de suero de vitamina D sobre 125 a 150 nmol/L están vinculados con los posibles efectos adversos, incluyendo un mayor riesgo de cáncer de mama, de páncreas y cáncer de próstata; enfermedad cardiovascular; caídas y fracturas óseas en las personas mayores; y muerte por cualquier causa. La cantidad de tejido graso en el cuerpo puede afectar a tu requerimiento de vitamina D y potencial para efectos adversos del exceso de vitamina D. La grasa corporal pueden servir como depósito para la vitamina D, que es una vitamina soluble en grasa. El índice de masa corporal elevado (un indicador de la proporción relativa de la grasa corporal) se asocia con la baja concentración de vitamina D en la sangre, en poblaciones caucásicas de América del Norte y Europa, según un informe publicado en la edición de febrero de 2013 de la revista"PLoS Medicine".

Referencias

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Escrito por michael r. peluso, ph.d. | Traducido por roberto garcia de quevedo