Efectos psicológicos de los padres que hablan mal del otro en un divorcio

El divorcio de los padres es muy difícil para un niño, ya que cambia por completo la dinámica de su vida. Mientras que la mayoría de los divorcios vienen de conflictos importantes entre las dos partes, es bueno que no arrastres a tu hijo en este conflicto en ningún momento. Hablar mal del otro padre en cualquier momento durante o después de un divorcio puede tener consecuencias psicológicas no deseadas, por lo que es aconsejable evitar esta práctica por completo.

Odio hacia un padre

Cuando un padre pone en la mira al otro progenitor, el niño puede rápidamente comenzar a odiar al padre víctima, porque cree que el divorcio es culpa de él. El padre que ataca es visto entonces como perfecto, y todo lo negativo de la vida se asocia entonces con el progenitor atacado. Aunque la mayoría de los niños saben que cada padre tiene cualidades tanto positivas como negativas, los que están expuestos a los padres que hablan mal del otro pueden desarrollar el síndrome de alienación parental continua, lo que crea un intenso odio hacia uno de los padres y un amor incondicional al otro, señala la Dra. Amy JL Baker, autora de "Adult Children of Parental Alienation Syndrome: Breaking the Ties That Bind" (Hijos adultos del síndrome de alienación parental: Rompiendo los lazos que unen).

Apoyo reflexivo de un padre

Los niños con síndrome de alienación parental tienden a apoyar al padre que ataca, no importa cuál sea la situación. En estas circunstancias, el niño se une al atacante, no importa cuán equivocado esté. Baker, sugiere que el niño puede incluso, ni siquiera querer escuchar el punto de vista de la otra parte, ya que cree que el padre favorecido siempre tiene la razón en todas las situaciones. Esto puede llevar a problemas de comportamiento, ya que el niño deja de utilizar al progenitor alienado, porque el padre atacante ha minado totalmente la autoridad del otro padre.

Cuestiones de confianza

Los problemas psicológicos que un niño sufre van más allá de hacer frente a sus padres, ya que pueden conducir a significativos problemas de confianza. Esto puede incluir el rechazo de miembros de la familia, como abuelos, primos, tías y tíos, debido a la unión que se ha desarrollado con un padre en particular. Esto suele resultar en el rechazo de la familia del progenitor alienado, dado que el padre atacante generalmente no habla mal de su propia familia.

Depresión

A medida que el niño se convierte en adulto, la unión que ha desarrollado con uno de los padres puede convertirse en depresión. Esto se debe a que en la edad adulta, el individuo es capaz de ver que uno de los padres es manipulador y lo puso en contra del otro. Baker señala que esta es una forma de maltrato infantil y puede continuar por generaciones. Los que tienen este tipo de maltrato psicológico son más propensos a abusar de las drogas o pasar por un divorcio porque tienen dificultades para identificar y confiar en otras personas.

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Escrito por jeremi davidson | Traducido por vanina frickel