Los efectos a largo plazo de jugar fútbol americano

El fútbol puede ser un juego brutal. Los choques entre los jugadores son una parte normal de cualquier juego. Solamente estudios recientes han demostrado de manera concluyente (con la ayuda de los tribunales), que practicar este deporte durante un largo periodo de tiempo a menudo provoca lesiones graves en la cabeza y en el cuerpo.

Lesiones en la cabeza

Durante un juego regular, los jugadores sufren una serie de golpes en la cabeza. El número exacto y la gravedad de estos golpes varía dependiendo de la posición de juego y otros factores, pero una conmoción cerebral es un riesgo permanente. Cuando la sufres, las células cerebrales se estiran o se lesionan de tal manera que afectan tu salud mental y bienestar físico. En el año 2007, un tribunal de apelaciones de los Estados Unidos confirmó el fallo de un tribunal inferior del año 2005 de que el daño cerebral que sufrió el por muchos años jugador central Mike Webster fue consecuencia de jugar fútbol americano. Este daño puede evitarse si los jugadores descansan lo suficiente después de una conmoción cerebral, pero muchos entrenadores y jugadores siguen un código de resistencia. El resultado puede ser daño cerebral con efectos inmediatos como mareos, desequilibrio y dolor de cabeza. Así como efectos de aparición tardía como problemas de equilibrio, depresión clínica y más.

Daño psicológico

El número de golpes con objetos contundentes que un jugador de fútbol acumula a lo largo de su carrera puede dar lugar a lesiones en la cabeza y el cerebro que afectan su disposición mental. Algunos de los daños físicos en el cerebro pueden llevar a la depresión, lo que en algunos casos (como el de Andre Waters), termina en suicidio. Un estudio realizado en el 2007 por Julian Bailes, et al. encontró que el riesgo de que los jugadores retirados sufrieran depresión era dos veces mayor en los jugadores que sufrieron conmociones cerebrales que aquéllos en que no. Esa cifra se triplicaba en los jugadores que habían sufrido cinco conmociones cerebrales o más.

El desgaste

Al igual que todos los atletas profesionales que practican deportes que implican contacto corporal, los jugadores de fútbol americano están en riesgo de sufrir lesiones durante y después de sus carreras, en función de la cantidad de tensión a la que someten a sus cuerpos. El número de veces que un jugador de fútbol americano se flexiona, empuja y hace un fuerte contacto utilizando sus articulaciones, ligamentos y músculos es mucho mayor que el de alguien que no practica este deporte. Estos incidentes pueden causar lesiones inmediatas, como distensiones musculares y huesos rotos, así como complicaciones posteriores que incluyen la artritis severa y dolor en las articulaciones.

Obesidad, apnea del sueño, diabetes y más

Los jugadores de fútbol americano que pesan hasta 300 libras o más, a menudo tienen que enfrentarse a los efectos secundarios de su peso mucho después de haber dejado de jugar. La apnea del sueño, por ejemplo, afecta a los jugadores de este deporte durante y después de su carrera. La mejor manera de tratar la apnea del sueño es bajando de peso, pero los jugadores que son alentados a conservar su peso debido a su posición en el juego o los que no pueden perderlo una vez que se retiran, se encuentran en grave riesgo de sufrir este trastorno del sueño. En el año 2003 un estudio del New England Journal of Medicine encontró que el 14 por ciento de los jugadores activos de la NFL sufría de apnea del sueño. Del mismo modo, las consecuencias de la obesidad y la diabetes relacionada con ella pueden afectar a los jugadores que pesan más de 300 libras después de su jubilación. Estos jugadores también están en riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, así como colesterol y presión arterial alta.

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Escrito por audrey tramel | Traducido por josué miraflores m