Efectos a largo plazo de dormir con niños

En la mayoría de las sociedades de todo el mundo, los niños duermen con sus padres por lo menos durante los primeros años de vida. Los primeros estudios antropológicos encontraron que en el 90 por ciento de las culturas, los bebés dormían con sus padres, y no en las cunas, según el antropólogo Emmy Elizabeth Warner. Dormir con los padres no se limita a las culturas primitivas. La mayoría de los niños japoneses duermen con sus padres a través de los primeros años escolares, y la mitad lo hace hasta los mediados de su adolescencia, de acuerdo a varias fuentes, entre ellas Sleep and Breathing in Children. La cultura occidental ha enfatizado siempre la independencia para dormir, animando a los padres a dejarlos dormir en cunas, a menudo en sus propios cuartos. A pesar de las marcadas diferencias en las actitudes de la mayoría de las culturas occidentales, aproximadamente el 26 por ciento de los niños estadounidenses entre las edades de 2 a 9 meses siempre o casi siempre duermen con sus padres, de acuerdo con Natural Child.

Independencia

Una de las razones implícitas para que los bebés y los niños duerman separados de sus padres es alentar una mayor independencia en ellos. Irónicamente, la mayoría de las investigaciones sugieren que el dormir con los hijos promueve una mayor independencia y autonomía a medida que crecen los niños, de acuerdo con Kids Internet Radio. La idea de que las experiencias anteriores afectan el funcionamiento posterior es la teoría sine qua non de la psicológica y el desarrollo. La satisfacción de los bebés y de las necesidades de los niños para el apego, la atención y el contacto humano, como ocurre al dormir con los padres, establece una mayor confianza y autoestima en los niños, de acuerdo con Mother-Baby Behavioral Sleep Laboratory.

Mejora la salud física

Los niños que duermen con sus padres tienen mejor salud a corto y largo plazo, de acuerdo con Kids Internet Radio. El antropólogo e investigador del sueño James McKenna de Notre Dame ofrece varias explicaciones para este hallazgo. En primer lugar, los bebés se calman con la presencia de sus padres y por lo tanto lloran menos. Los bebés que lloran debido a la separación de sus padres liberan más de la hormona del estrés, cortisol, durante su angustia. La exposición crónica al cortisol afecta negativamente el funcionamiento inmune. Por otro lado, los bebés que duermen con sus madres son amamantados dos veces más, según el Dr. McKenna, lo que aumenta su funcionamiento del sistema inmunológico.

Mejora la salud mental y conductual

Varios estudios descritos en el sitio web del Dr. McKenna, Mother-Baby Behavioral Sleep Lab, sugieren que dormir con los padres mejora la salud mental y su bienestar. Un estudio de los escolares ingleses encontraron que los niños que no dormían con sus padres tenían más miedo que los niños que siempre dormían con ellos. Del mismo modo, los escolares que dormían solos eran menos hábiles en el manejo de estrés, son más difíciles de manejar y son menos independientes que los niños que dormían con sus padres. Un estudio multi-étnico de 1.400 adultos encontró que los que durmieron con sus padres de niños reportaron una mayor satisfacción con la vida. Dr. McKenna señala que estos estudios de correlación no necesariamente indican que estos resultados positivos son efectos directos de dormir con sus padres. Más bien, el dormir con los padres es un componente de un sistema de apego y relaciones que interactúan con cualidades propias del niño, que en el transcurso del desarrollo contribuyen a características adultas.

Más galerías de fotos



Escrito por jon williams | Traducido por verónica sánchez fang