Efectos a largo plazo del ejercicio sobre los tendones

La actividad física regular ayuda a incrementar la densidad ósea, genera masa muscular magra, quema el exceso de grasa corporal y promueve una buena salud cardiovascular. No solamente el ejercicio es beneficioso para tu corazón, sino que también estimula al sistema inmunológico y mejora la calidad de vida. Aun así, con el tiempo, los cambios que has incorporado a tu vida para el enriquecimiento físico, pueden comenzar a desgastar tus articulaciones y tejido conjuntivo. Sin las precauciones apropiadas, un rango de movimiento limitado y una movilidad dolorosamente restringida serán inmediatos.

Exceso de entrenamiento

El diccionario médico Merriam-Webster describe al tendón humano como un cordón o banda fuertes de tejido conectivo fibroso blanco denso que unen los músculos esqueléticos a los huesos. Este tejido conectivo, aunque es resistente por naturaleza, es altamente susceptible a las lesiones cuando se ejerce una tensión o fricción excesiva. Los ejercicios de alto impacto a largo plazo, tales como correr durante distancias largas, saltar la cuerda o los ejercicios pliométricos, sin la incorporación de un día o dos semanales de descanso puede producir una contracción crónica de los músculos. En un tiempo tan corto como unos cuantos meses, si estos se dejan en un estado de tensión perpetua, se pueden desarrollar desgarros microscópicos y tus tendones se harán más débiles, y frágiles.

Desequilibrio muscular

Cuando ocurre un desequilibrio muscular debido al exceso de entrenamiento de un solo grupo de músculos, un descanso insuficiente entre entrenamientos o una técnica pobre, la irritación y la distensión en los tendones se manifiestan. Aunque los tendones poseen la habilidad de soportar un esfuerzo tremendo, estos carecen de la fortaleza para hacerlo durante periodos extensos de tiempo. Desigualdad funcional entre los mismos y los músculos que sostienen. Si la distensión y el desequilibrio no son atendidos, la efectividad de los tendones se ve reducida hasta tal punto que la integridad del músculo que sostienen se debilita también.

Restaurar simetría

Las rodillas, las caderas, los codos, los hombros y los tobillos albergan los tendones inminentemente afectados por las lesiones de exceso de uso. Fortalecer las articulaciones mediante el entrenamiento de fuerza puede evitar que los tendones se revienten y requieran una reparación quirúrgica. Cuando estés llevando a cabo ejercicios con levantamiento de pesas, ten cuidado de trabajar uniformemente los grupos musculares opuestos para no promover inadvertidamente el desequilibrio muscular. Los músculos bien proporcionados que son similares en tamaño y fuerza que rodean a una articulación determinada son menos propensos a la lesiones, preservando así la integridad de tejidos conectivos vitales. Adicionalmente, los estudios han demostrado que un estiramiento apropiado después de un esfuerzo físico, ayuda a aliviar la rigidez excesiva, estirar el músculo y mejorar la resistencia de los tendones. Esto disminuye la tensión ejercida sobre el tendón mientras está en reposo y permite que la curación tenga lugar.

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Escrito por kimberly butts | Traducido por jhonatan saldarriaga