Efectos a largo plazo del mal entrenamiento para ir al baño

El entrenamiento del control de esfínteres efectivo realizado a la edad adecuada puede tener numerosos beneficios sobre la vida y la personalidad de un niño. Según el Dr. Schmitt, profesor de pediatría en la University of Colorado School of Mediciney y director médico de la Clínica-Enuresis Encopresis, el control de esfínteres efectivo enseña al niño una habilidad importante para la vida, así como la forma de ayudar a su carácter. Hecho correctamente, puede mejorar la confianza del pequeño en sí mismo y le concede la independencia que necesitará en el futuro. Sin embargo, el mal entrenamiento puede trabajar en el sentido contrario. Esto puede llevar a varios problemas a largo plazo que pueden ser difíciles de resolver.

Trauma

Según el Dr. Stavinoha, co-autor de "Stress Free Potty Training: A Commonsense Guide to Finding the Right Approach for Your Child", el mal entrenamiento del control de esfínteres a veces puede hacer que el niño tenga un trauma psicológico severo. Si los padres castigan a sus hijos por no seguir su ejemplo correctamente y por cometer errores durante el entrenamiento, esto puede retrasar el proceso y dejar serios problemas atrás. Dado que el niño es especialmente frágil en este momento de su vida, los padres deben asegurarse de que el castigo y la vergüenza no son parte de la estrategia de la formación. De esta manera, el niño va a salir del proceso de sentirse seguro y confiado.

Insuficiencia

A veces, los padres tienen grandes expectativas durante el entrenamiento del control de esfínteres que el niño se ve abrumado. Según la the American Academy of Pediatrics (Academia Americana de Pediatría), los padres suelen esperar a completar la formación de su pequeño en una forma rápida y sin problemas, lo que lleva a que se sienta frustrado e impaciente cuando su plan no funciona. Como resultado, el niño puede sentir que decepciona a sus padres o tener la impresión de que es incapaz de hacer lo que se le pide. Esto puede en algunos casos conducir a fuertes sentimientos de inadecuación que no sólo retrasa el proceso, ya que pueden conducir a que el niño se niegue a ir al baño, pero también son difíciles de eliminarlos en el futuro.

Timidez

El fracaso recurrente, los errores y los retrasos también pueden causar a los padres una gran frustración, y como resultado, el sentimiento de vergüenza e inseguridad en el niño. Cuanto más se frustran los padres y se ven decepcionados por el tiempo que se toma el proceso, más el niño puede encerrarse en sí mismo y sentirse avergonzado y tímido. De acuerdo con University of Michigan Health System (Sistema de salud de la Universidad de MIchigan), los padres deben elogiar a sus hijos todo lo que puedan, incluso cuando la formación está tardando más de lo que originalmente se esperaba. Además, se les aconseja que no presionen a su pequeño a sentarse en la bacinica, a menos que haya expresado el deseo a si no está listo para ello. La falta de ánimo, así como la persistencia extrema de los padres, pueden llevar al niño a sentirse inseguro tarde en su vida.

Miedo

Según Angela Oswalt, MSW, Natalie Staats Reiss, Ph.D., y Mark Dombeck, Ph.D., en MentalHelp.net, ciertos trastornos físicos también pueden dar lugar a problemas que se producen durante el entrenamiento del control de esfínteres, que a su vez puede tener efectos psicológicos a largo plazo en el niño. Si el joven el niño experimenta dolor durante el entrenamiento, los accidentes y contratiempos es probable que sucedan. Los padres deben ser capaces de ver a través de este tipo de demora y de ayudar a su hijo a relajarse y sentirse cómodo con la bacinica. De esta manera, el niño se recuperará y posiblemente se sienta más a gusto. Sin embargo, si los padres hacen que su pequeño se sienta presionado o estresado, esto puede causar ansiedad e incluso un fuerte temor de ir al baño. Estos trastornos emocionales pueden agobiar al niño, incluso durante sus años de adulto.

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Escrito por angeliki coconi | Traducido por verónica sánchez fang