Efectos de la negligencia de los padres en el comportamiento en el salón de clase

El maltrato de menores es un problema importante en los Estados Unidos, con cerca de 681.000 víctimas reportando maltrato infantil en 2011 y 75 por ciento de esos casos específicos de abandono de menores, según los investigadores de la National Children's Alliance. Las señales de advertencia de abandono de menores incluyen a un niño que a menudo viste ropa sucia, se viste de manera inapropiada para el clima o va a la escuela varias veces tarde o se ausenta, dicen los defensores del bienestar infantil y los profesionales de Liberty House, un centro de evaluación de abuso infantil en Salem, Oregon. La negligencia infantil puede obstaculizar seriamente el desarrollo general del niño, y no intervenir puede tener efectos duraderos en la edad adulta.

Oposicionista y desafiante

Los profesionales de salud mental en GoodTherapy.org, un directorio de terapeuta en línea, afirman que los niños que son oposicionistas y desafiantes a menudo son víctimas de abuso y negligencia. "Experimentar cualquier tipo de evento traumático aumenta las probabilidades de mal comportamiento, ya que deben hacer frente a sentimientos y respuestas difíciles", dicen los profesionales del sitio. En el aula, los niños de este tipo pueden antagonizar intencionalmente con los estudiantes y profesores, y los niños desafiantes son a menudo desobedientes. Los investigadores afiliados al Council for Exceptional Children advierten de etiquetar a los estudiantes con conductas oposicionistas y desafiantes como los niños con un diagnóstico de trastorno de oposición desafiante, ya que sólo un profesional de salud mental certificado puede identificar este problema clínico. Además, el etiquetado de estos niños obstaculiza su progreso académico y disminuye su autoestima.

Violencia y agresión

En un estudio longitudinal, publicado en la revista Pediatrics, de 1.300 niños de cuatro ciudades de los Estados Unidos y un estado del sur, los investigadores de la University of North Carolina en Chapel Hill descubrieron que la negligencia de la primera infancia, que ocurre antes del segundo cumpleaños de un niño, es un fuerte indicador de la conducta agresiva en niños de 4 a 8 años. La agresión se define por los investigadores UNC Chapel Hill como discutir, ser cruel con otros, la destrucción de la propiedad, amenazar a la gente y luchar o agredir físicamente a los demás. Estos comportamientos pueden ocurrir dentro y fuera del salón de clases -a la hora del almuerzo y el recreo- cuando son mostrados por niños que han experimentado negligencia de los padres.

Aislamientto social

Los niños con una historia de negligencia de los padres pueden aparecer retraídos socialmente, indica el portal del U.S. Department of Health and Human Services' Child Welfare. En el aula, los niños abandonados pueden preferir sistemáticamente trabajar solos, evitar las interacciones sociales con los demás o ser extremadamente tímidos para señalar lo que interfiere con el funcionamiento normal del día a día. Los profesionales del portal Child Welfare Information explican que cuando los niños abandonados no pueden hacer conexiones seguras con las figuras adultas en sus vidas, tienen enormes dificultades para establecer un sentido de pertenencia en los entornos sociales.

Llegar tarde y ausencias injustificadas

Los profesionales del Ohio Department of Job and Family Services declaran que un indicador de la negligencia es cuando los niños van a la escuela crónicamente tarde. Los profesionales de la organización establecen que un niño que a menudo llega tarde a la escuela puede tener que realizar tareas que son inapropiadas para el desarrollo, tales como manejar a los hermanos debido a negligencia de los padres. Otro indicador de la negligencia es cuando los niños tienen una cantidad excesiva de ausencias injustificadas o absentismo crónico, el cual es considerado abandono educativo por parte de los padres, de acuerdo con los defensores del bienestar infantil en la American Humane Association.

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Escrito por k. nola mokeyane | Traducido por verónica sánchez fang