Efectos de un exceso de ajo en el cuerpo

El ajo tiene una larga trayectoria como alimento y como medicina. Desde tiempos de los romanos y hasta la Primera Guerra Mundial, algunas preparaciones con ajo ayudaban a evitar infecciones por las heridas de guerra. Después del agotamiento de la penicilina durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados rusos comenzaron a utilizarlo como antibiótico. Entre sus usos en la actualidad se encuentra la lucha contra una infección, para disminuir la presión sanguínea y el colesterol, así como mejorar el sistema inmune. Gran cantidad de estudios han arrojado resultados contradictorios sobre si realmente tiene un valor medicinal, según establece el Beth Israel Deaconess Medical Center. Utilizar grandes cantidades de ajo con objetivos medicinales puede provocar algún efecto adverso y mientras más lo consumas es mayor el riesgo de que sucedan. Habla con tu doctor antes de utilizar ajo de manera terapéutica.

¿De qué hablamos al decir "demasiado ajo"?

A diferencia de gran cantidad de alimentos y suplementos, el ajo no tiene un umbral máximo establecido el cuál no debas rebasar. Esto no significa, sin embargo, que puedes consumir cantidades ilimitadas sin riesgo alguno. Existen algunas recomendaciones de dosis basadas en estudios y te pueden servir como guía. El consumo de grandes cantidades de cierto alimento o suplemento no siempre se entiende como un beneficio incrementado. En última instancia, siempre es conveniente consultar a tu médico para saber la dosis apropiada para tus necesidades. La dosis recomendada depende de la forma: entre 2 g y 5 g de ajo fresco; si es extracto de ajo añejo, entre 600 mg a 1,200 mg; el ajo congelado que contenga 0.6% o 1.3% de acilina se recomienda en dosis de 400 mg tres veces al día.

Riesgo de hemorragia

El ajo tiene propiedades anticoagulantes. Del lado positivo, esto puede reducir el riesgo de un infarto y beneficiar al corazón. Esto, sin embargo, puede representar un problema si lo combinas con la warfarina u otro médicamente anticoagulante o si tienes un problema de cicatrización. Es recomendable dejar de consumir ajo por lo menos una semana antes de someterte a un procedimiento quirúrgico.

Molestias gastrointestinales

El ajo, especialmente en grandes cantidades, puede ser responsable de nauseas, hinchazón, gases, una sensación de ardor en el estómago u otros problemas gastrointestinales. Consumirlo con el resto de los alimentos puede reducir estos efectos.

Otros efectos negativos

Otros efectos negativos asociados con el ajo incluyen el mal aliento, un fuerte olor corporal, fatiga, mareo, dolores de cabeza, transpiración, vértigo, disminución de azúcar en la sangre, dolor muscular y pérdida de apetito. El Memorial Sloan-Kettering Cancer Center destaca algunos reportes de ciertos individuos que tuvieron hematomas en el riñón, reacciones alérgicas violentas y quemaduras químicas en la boca.

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Escrito por kelli cooper | Traducido por rubén moreno