Efectos del flúor en los dientes de los niños

El flúor afecta a la calidad de tu sonrisa. La cantidad de flúor a la que estuviste expuesto de niño antes del crecimiento de tus dientes permanentes influye en el color y la calidad de los dientes. A pesar de que parece haber muchas controversias respecto de los sistemas de agua públicos con flúor, el uso de flúor en la prevención de caries continúa siendo uno de los logros mayores de la industria dental. Si bien el flúor puede tener beneficios importantes, demasiado flúor también puede provocar problemas.

Prevención de caries

El flúor ayuda a prevenir e incluso revertir las etapas tempranas de las caries. Cuando las bacterias se acumulan en los dientes, crean una capa de placa pegajosa sobre la superficie de los dientes. Estas bacterias producen ácidos que disuelven el esmalte de la superficie dental, eventualmente penetrando a través del esmalte, provocando caries. El flúor protege a los dientes de las caries de dos modos. Cuando se lo ingiere, el flúor se incorpora a la estructura del esmalte de los dientes permanentes en desarrollo de los niños. El flúor incrementa la estabilidad del esmalte, lo que hace que éste sea más resistente a los ácidos de las bacterias y, por lo tanto, menos vulnerable a las caries. Además, a través de su interacción con la superficie del esmalte de los dientes ya crecidos, el flúor inhibe la desmineralización y promueve la re-mineralización del esmalte de la superficie dental, conllevando a un mayor fortalecimiento e incrementando la resistencia a las caries. El nivel óptimo de flúor en la provisión de agua pública se encuentra entre 0,7 y 1,2 partes del flúor por millones de partes de agua, de acuerdo a Kids Health. El nivel óptimo de consumo diario se estima, en promedio, en 1 mg por día.

Fluórisis del esmalte

Si bien el flúor puede ayudar a crear una mayor resistencia a las caries en los dientes permanentes de los niños, el exceso de flúor puede causar fluórisis del esmalte. Ésta es una enfermedad que provoca descoloración y manchas en los dientes permanentes. En muchos casos, la descoloración es muy leve y, desde un punto de vista de salud, no presenta un problema. Sin embargo, nadie quiere que sus niños tengan dientes marrones. Por ello, los padres deben controlar todas las fuentes potenciales de flúor a las que sus niños están expuestos, a fines de asegurar que el nivel es lo suficientemente adecuado como para incrementar la protección contra las caries, pero no demasiado como para provocar la descoloración dental permanente - aproximadamente 1 mg por día, de todas las fuentes, de acuerdo a la American Academy of Family Physician. Las fuentes de flúor incluyen todos los suplementos diarios de flúor, agua en botella, agua del grifo, pastas dentales y enjuagues con flúor. La cantidad de flúor en el agua utilizada para reconstituir la fórmula de los niños debe verificarse especialmente.

Toxicidad del flúor

En cantidades elevadas, el flúor puede ser tóxico. Las dosis muy tóxicas se estiman en aproximadamente 8 mg/kg de peso corporal como un consumo único. Sin embargo, la intoxicación grave por flúor ha ocurrido con dosis de 0,1 a 0,8 mg/kg de peso corporal, de acuerdo a un artículo publicado por Kenji Akiniwa en la revista "Fluoride" de 1997. Los niños expuestos a estas cantidades pueden sufrir náuseas, diarrea, vómitos, dolores abdominales, saliva incrementada o sed incrementada. Estos síntomas suelen comenzar 30 minutos luego de la ingesta y pueden durar hasta 24 horas, lo que, por lo general, conlleva a una atención de emergencia para su tratamiento. Las pastas dentales, suplementos, enjuagues bucales y otros productos que contienen flúor deben mantenerse alejados de los niños. Se debe controlar específicamente a los niños pequeños para evitar que se traguen estos productos durante su uso normal. Casos graves de toxicidad de flúor también pueden afectar a otros huesos del cuerpo del niño, además de sus dientes. En dosis altas, el tejido óseo puede desarrollarse en lugares inesperados, conllevando a crecimientos dolorosos y microspículos. En casos extremos, el exceso de flúor puede provocar fluórisis esquelética, una enfermedad ósea artrítica.

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Escrito por robin wasserman | Traducido por florencia prieto