Efectos del entrenamiento en el sistema respiratorio

El entrenamiento puede tener efectos positivos en tu sistema respiratorio, dependiendo del tipo de ejercicio que realices. Las actividades aeróbicas como correr, nadar, andar en bicicleta y otros deportes de resistencia, pueden ser los más beneficiosos, debido a que activan inmediatamente tus pulmones y requieren de más oxígeno que las actividades anaeróbica como el levantamiento de pesas.

Capacidad pulmonar

Ciertos tipos de entrenamiento pueden mejorar tu capacidad pulmonar. Sara McLarty, una entrenadora de natación del National Training Center en Clermont, Florida, sugiere practicar natación por intervalos para fortalecer tus músculos respiratorios. Por ejemplo, respirar cada tercera, quinta o séptima brazada en distancias cortas puede ayudar a mejorar tu desempeño general. Al cansar a tus pulmones y forzarlos a trabajar más duro, puedes incrementar de forma uniforme tu capacidad pulmonar.

Poder aeróbico

A medida que incrementas tu entrenamiento y gastas más energía, también incrementas tu consumo de oxígeno. En cierto punto, tu consumo de oxígeno entrará en una meseta y se nivelará. Este punto se conoce como tu VO2 máximo, o capacidad aeróbica máxima. Phil Davies, un especialista certificado en fuerza y acondicionamiento que escribe para el sitio Sports Fitness Advisor nota que puedes incrementar tu VO2 máximo entrenando al 75% de tu capacidad aeróbica, por 30 minutos tres veces cada semana.

Inmunidad

El entrenamiento puede tener un efecto positivo y negativo en la inmunidad de tu cuerpo. Entrenar por demás puede debilitar tu sistema inmune, lo cual puede resultar en una infección respiratoria o un resfrío. El ejercicio diario moderado puede ayudar a tu cuerpo a producir y hacer circular más células que combaten las bacterias. Además, el entrenamiento rutinario reduce el estrés, lo cual reduce el ritmo de tu respiración y lleva más oxígeno a tu sistema.

Enfermedades respiratorias crónicas

Aunque los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas como el asma deben tomar las precauciones necesarias, aún así pueden beneficiarse de un saludable entrenamiento. Si sufres de asma inducido por el ejercicio, asegúrate de tener tu medicación a mano, tómate algunos minutos adicionales para calentar y enfriar, evita el aire seco, permanece en tu frecuencia cardíaca objetivo y escucha cuando tu cuerpo te pide descansar. Consulta con tu médico antes de comenzar cualquier programa nuevo de entrenamiento.

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Escrito por jill blessing | Traducido por mike tazenda