Los efectos del azúcar en los bebés amamantados

Alimentar a tu bebé solamente con leche materna durante los primeros seis meses puede garantizar que recibe los nutrientes beneficiosos para ayudar a protegerlo de enfermedades digestivas y respiratorias, como cólicos, problemas cardíacos, infecciones del riñón y del oído, así como la caries dental. Los bebés amamantados también desarrollan menos alergias a los alimentos que sus homólogos alimentados con fórmulas, según AskDrSears.com. Dado que tu cuerpo está fabricando el alimento de tu bebé durante los meses de lactancia, es importante que mantengas una dieta bien balanceada y saludable.

La lactosa en la leche materna

Puedes descubrir que se te antojan alimentos con alto contenido calórico o grasos durante tus meses de lactancia materna, pero a menos que comas demasiados alimentos azucarados, los niveles de lactosa (azúcar de la leche) en tu leche materna se mantendrán constantes. Cada 100 mililitros de leche materna madura (producida después de las tres primeras semanas de la lactancia) provee a tu bebé con aproximadamente 70 calorías, compuestas de carbohidratos, proteínas y grasas, independientemente de tu dieta, de acuerdo con un informe del Britain's Department of Health and Social Security, citado en ParentingScience.com.

Dieta azucarada

Comer demasiados alimentos con altos contenidos de azúcar, grasa o sal durante el embarazo o la lactancia podría hacer a tu bebé propenso a la obesidad más adelante en la vida. Un estudio de Royal Veterinary College de Londres del 2007 publicado en ScienceDaily.com sugiere que consumir calorías vacías, mientras estás amamantando puede afectar la capacidad del bebé para controlar su apetito y promover los antojos de comida chatarra con la madurez. Aunque la leche materna de una madre que consume una dieta alta en azúcar puede contener el mismo nivel de lactosa como una madre cuya dieta es saludable, también puede contener la química sutil que estimula excesivamente los centros de recompensa en el cerebro del bebé y altera las señales hormonales que le indican al bebé cuándo dejar de comer.

Caries

Los bebés que son amamantados son menos propensos a tener caries que los bebés alimentados con fórmula, según la Australian Breastfeeding Association. Los anticuerpos que resultan naturalmente en tu leche materna ayuda a inhibir el crecimiento de bacterias en la boca de tu bebé. Y si bien estas bacterias prosperan en la sacarosa, la forma de azúcar que se encuentra en la fórmula infantil, son menos propensas a hacer uso de la lactosa presente en la leche materna. En cambio, las proteínas de lactoferrina en la leche materna protegen los dientes nuevos de tu bebé ayudando a eliminar las bacterias que causan la caries. Además, los azúcares que puedan acumularse en la boca de tu bebé al succionar libremente en una botella son tragados por reflejo cuando la boca de tu bebé libera el pezón de tu pecho durante la alimentación.

La lactancia materna y la candidiasis

La candidiasis es una infección por hongos contagiosa que puede afectarte a ti o tu bebé durante la lactancia, cuando la combinación de calor, humedad y azúcares pueden contribuir a los hongos en los pezones y en la boca de tu bebé. Los bebés amamantados son más propensos a la candidiasis bucal que los bebés alimentados con biberón debido a que los azúcares de la leche materna alimentan los hongos, que pueden crecer en pequeñas grietas dentro y alrededor de los pezones de la madre a través del tiempo. Los hongos se transfieren a la boca del bebé durante la alimentación. Tomar antibióticos puede aumentar la probabilidad de desarrollar candidiasis bucal, al igual que los anticonceptivos orales o medicamentos con esteroides. La candidiasis bucal se puede tratar con medicamentos orales o tópicos e higiene, y posiblemente puede ser mejorado mediante la reducción del contenido de hongos y azúcar en la dieta de la madre, de acuerdo con La Leche League International.

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Escrito por tammy quinn mckillip | Traducido por roberto garcia de quevedo