Los efectos que correr provoca en las rodillas

Casi todos los corredores han oído: "Te vas a arruinar las rodillas". Si bien es cierto, señala Bill Pierce, que "la mayoría de los corredores sufren de alguna lesión relacionada con correr en algún momento de su vida como atletas", y la mayoría de estas lesiones se encuentra en la zona alrededor de las rodillas, también es cierto que correr en sí no daña las rodillas de manera permanente. Estas lesiones se pueden prevenir y lograr que sus efectos no sean a largo plazo.

Por qué los corredores desarrollan problemas en las rodillas

Correr es un deporte de alto impacto en el que ningún atleta es inmune a lesiones. Los corredores suelen desarrollar problemas de rodillas debido a dos razones: el impacto y el ejercicio excesivo. Ross Tucker, autor del libro "The Runner's Body" (El cuerpo del corredor), explica que "cada vez que el pie toca el suelo, una fuerza idéntica de dos a cuatro veces tu peso corporal asciende hacia la parte inferior de tu pierna, rodilla, muslo, cadera, pelvis, y columna vertebral". Este movimiento repetitivo pone una gran cantidad de estrés en tu cuerpo. El autor continúa diciendo, "las fuerzas de impacto no irrumpen de igual manera a todos los tejidos que atraviesan. En vez de eso, el daño se concentra en zonas de mayor vulnerabilidad". En muchas personas, especialmente en las mujeres, las rodillas son muy susceptibles a estas lesiones.

Mujeres y las lesiones en las rodillas

Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir lesiones en las rodillas. Las razones de esto incluyen el hecho de que su pelvis es más ancha; de ahí que afecte a la alineación de sus piernas y sus coyunturas sean menos rígidas, así como también tienen diferente fuerza muscular en general. Por esta razón, las mujeres corredoras deben tener especial cuidado y tomar medidas preventivas contra este tipo de lesiones.

Prevención de lesiones en las rodillas

Hay muchas maneras de prevenir lesiones durante el entrenamiento. Por ejemplo, usa unos buenos zapatos para correr. Es importante que calientes tus músculos, que te enfríes y realices un par de estiramientos cada vez que corras. De esta manera, poco a poco aumentarás tu kilometraje e intensidad. Además, entrenar tu fuerza es importante. Todos los corredores podrán corregir cualquier desequilibrio muscular y cada vez ser más fuertes. Un desequilibrio muscular común en los corredores es tener unos cuádriceps débiles, así como también sufrir de tendones de la corva apretados. Estos desequilibrios comúnmente conducen a sufrir dolor en las rodillas, los cuales posteriormente se pueden transformar en una lesión. Además, según Claire Kowalchik, autora del libro, "The Complete Book of Running for Women" (La guía completa para mujeres corredoras), al fortalecer los cuádriceps, tendones y ligamentos alrededor de las rodillas ayudarás a que éstas tengan más estabilidad y resistencia contra las lesiones". La última forma de prevenir una lesión en la rodilla durante el entrenamiento es permitirte descansar y recuperarte de manera adecuada. Pierce advierte que "correr contribuye a acumular estrés en los músculos, tendones y huesos. Sin una adecuada recuperación, las lesiones por ejercicio excesivo, como el síndrome de dolor patelofemoral (rodilla del corredor) puede desarrollarse. El cuerpo puede recuperarse de la mayor parte del estrés, pero sólo si tiene tiempo suficiente para que el tejido se adapte, se compense y se fortalezca".

Desarrollo de rodillas más fuertes

Como se explica en el libro, "The Runner's Body", la principal causa de adaptación al estrés resulta cada vez que pones una cantidad adecuada de tensión en el cuerpo, lo que significa que el cuerpo se va a adaptar y va a ser más fuerte. Correr es considerado un factor de estrés para el cuerpo. Por lo que Tucker considera, "si la tensión durante el entrenamiento es demasiado intensa o dura demasiado, tu cuerpo no podrá adaptarse. En su lugar, se deteriorará hasta llegar a la fase de agotamiento. Es en este momento que estará propenso a lesiones, al desgaste y al agotamiento". La clave está en encontrar la recuperación y el equilibrio adecuado de entrenamiento. Si eres capaz de hacer esto, fortalecerás tus rodillas y serán más saludables. Podrás correr lo que quieras durante los próximos años.

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Escrito por keri bond | Traducido por xochitl gutierrez cervantes