El efecto del entrenamiento y el ritmo cardíaco objetivo

Muchos de los resultados del ejercicio son claramente notables, incluyendo la pérdida de peso, aumento de energía, mayor flexibilidad y una mayor resistencia. Otros cambios, como un sistema cardiovascular mejor, aumento del flujo sanguíneo y presión arterial, no son visibles. Uno de los más importantes focos durante el ejercicio es el ritmo cardíaco.

Ritmo cardíaco objetivo

Tu ritmo cardíaco objetivo es útil para medir la intensidad de tu entrenamiento. Se utiliza una fórmula según la edad para determinar un rango para el pulso. Éste da una idea de cuán intenso estás ejercitando. Calcula el rango de tu frecuencia cardíaca restando tu edad a 220 y multiplicando el resultado por 0,50 y 0,80. Tu corazón debe latir dentro de ese rango al hacer ejercicios cardiovasculares como caminar, andar en bicicleta, bailar, patinar, nadar y remar.

Respuesta del ritmo cardíaco

El corazón responde al ejercicio aumentando la frecuencia del pulso. El aumento de la frecuencia mueve el flujo de sangre hacia los músculos que trabajan, lo que requiere de más oxígeno. En un individuo no entrenado, el aumento de la frecuencia del pulso es responsable del movimiento de la sangre. En una persona entrenada, la frecuencia cardíaca aumenta, pero el corazón también comienza a bombear más sangre, es decir, aumenta el volumen sistólico con cada latido.

Efecto de entrenamiento

El ejercicio físico es el responsable de aumentar la producción de sangre con cada latido. Después de ocho semanas de ejercicio aeróbico, el volumen sistólico comienza a mejorar. Tu corazón no tiene que trabajar tan duro para proporcionarle oxígeno a los músculos que están trabajando. Esto significa que tu ritmo cardíaco es más lento de lo que era cuando comenzaste tu programa de ejercicios.

Ritmo cardíaco ajustado

Cuando ocurre el efecto del entrenamiento, la frecuencia cardíaca durante el ejercicio no es tan alta como lo era antes del entrenamiento. Tu volumen sistólico es mayor de lo que era antes de empezar el ejercicio. La combinación de la disminución de la frecuencia cardíaca y el aumento del volumen sistólico generan el mismo resultado cardiovascular, por lo que puedes continuar tu entrenamiento. A medida que aumentes tu entrenamiento, debes hacer ejercicio a un nivel de intensidad más alto para mantenerte dentro de tu tasa cardíaca objetivo según tu edad. Esto es sólo una tasa estimada, así que siempre consulta con tu médico para que te diga la intensidad de entrenamiento más segura para ti.

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Escrito por lisa m. wolfe | Traducido por mary gomez