El efecto de un comportamiento adictivo en una familia

Las causas de la adicción a las drogas y el alcoholismo incluyen causas genéticas y ambientales. Ambos afectan profundamente a la familia y, con mayor importancia, a los niños en estas familias. Aproximadamente 28 millones de estadounidenses son hijos de alcohólicos, con aproximadamente 11 millones menores de 18 años de edad, de acuerdo con la National Association for Children of Alcoholics. Este número no incluye otras adicciones. Los niños necesitan estabilidad, consistencia y relaciones positivas con sus cuidadores para asegurar un desarrollo emocional. En una familia en donde está presente la adicción, las necesidades emocionales y físicas de los niños frecuentemente no son una prioridad.

Disminución de lazos

Durante el primer año de vida de un niño, para permitirle desarrollarse de forma saludable, es crítico que cree lazos con sus cuidadores. La adicción a las drogas o el alcohol pueden impedir significativamente la habilidad del padre de notar los intentos de su hijo para comunicarse, de acuerdo con el U.S. Department of Health and Human Services. Un padre puede interpretar erróneamente los llantos de su bebé, perderse sus señales, tal vez se tarde en responder a sus necesidades o tal vez deje de proporcionar sustento para su bebé, o todo junto. Como resultado, estos bebés se desarrollan en niños que tienen dificultades para confiar, regular emociones y formar relaciones, al igual que un impedimento de cognición social, que es estar consciente de tus emociones y los sentimientos de otros.

El hijo parentificado

Para compensar la falta de cuidado frecuentemente presente en los lugares en donde ocurre un comportamiento adictivo, los hijos frecuentemente toman el papel de cuidador, conforme van madurando. Estos niños pueden cuidar no sólo de sus padres, sino también de sus hermanos más pequeños. Frecuentemente, la ansiedad se acumula dentro de un niño parentificado, ya que se siente responsable del comportamiento del padre adicto, además de tomar las responsabilidades del hogar. Crecen demasiado rápido y extrañan su infancia, ya que se vuelven más conscientes de las insuficiencias de sus padres.

Familia definida por la adicción

Los hijos de alcohólicos u otras adicciones frecuentemente crecen en ambientes hogareños caóticos y estresantes, acompañados de poca o ninguna supervisión y una extrema falta de comunicación. Los problemas más comunes en estas familias son la violencia física o emocional, el aislamiento familiar, conflicto familiar, problemas financieros y tensión marital, de acuerdo con la National Association for Children of Alcoholics. Los niños en estas familias tienen que cargar con mucho peso sobre sus hombros, ya que frecuentemente tienen muy poca guía y disciplina, mientras que las expectativas de sus padres son regularmente mayores que las de los padres que no tienen un comportamiento adictivo.

Problemas emocionales y de comportamiento

La falta de comunicación, la ansiedad y el caos que resultan de vivir con un miembro de la familia adicto frecuentemente conducen a ansiedad y depresión que se manifiestan en el niño. También tienen un riesgo incrementado de tener problemas sociales al igual que abuso de drogas y alcohol. Estos niños frecuentemente tienen dificultad para desarrollar empatía por otros, tienen problemas de baja autoestima y frecuentemente sienten que tienen muy poco control sobre sus vidas, de acuerdo con la National Association for Children of Alcoholics. Las tendencias de comportamiento en las familias tienden a crear comportamientos similares en la siguiente generación y de esta forma es más probable que el comportamiento adictivo se pase por generaciones.

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Escrito por karen kleinschmidt | Traducido por laura de alba