El duro entrenamiento del clavadista David Colturi

Una rutina de entrenamiento del torso ayuda a este fenómeno a volar

David Colturi.

David Colturi está en el paraíso. Está de pie en el borde de las Azores portuguesas. El agua azul cristalina olea 85 metros más abajo. Él no está pensando en los espectadores que lo miran o las cámaras que siguen todos sus movimientos. No está pensando en que, si no toma la cantidad suficiente de espacio, que va a golpear contra la ladera de un acantilado lo suficientemente fuerte y rápido como para matarlo instantáneamente. Él no está pensando en lo que no puede controlar. El clavadista internacional de 23 años está pensando en las cosas básicas: conseguir un buen empuje desde el borde, mantener el control de su respiración y ralentizar su ritmo cardíaco. Ha hecho este salto sólo en dos ocasiones, y debido a la inmersión que originalmente había querido hacer fue considerado demasiado peligroso aquí, y tuvo que aprender un nuevo movimiento en el último minuto. Sus pies presionan. Está en el aire. Y entonces está sumergido en el agua. El viaje completo dura tres segundos. "No sabes si has hecho las cosas bien hasta llegar Al agua", dice Colturi. "Incluso si haces la inmersión correctamente, el agua puede cortar una de tus piernas hacia un lado o impactarte fuertemente en barbilla y darte un buen golpe. Colturi, la persona más joven en competir en el Red Bull Cliff Diving World Series de este año, ha estado entrenando durante estos eventos desde hace 18 años. El 25 de agosto, va a intentar un clavado desde el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston al puerto de Boston, de 27 metros (unos 88 pies) de altura.

Cuando tenía 5 años, sabía que tenía un talento natural para el salto y el clavadismo. A los 11 años, viajaba dos horas por día para competir con un equipo de Michigan. Se convirtió en un estudiante de la Universidad de Purdue, donde participó en un campeonato nacional de clavado. Pero no fue hasta Colturi pasó por un parque de atracciones en Monticello, Indiana, que llevó a sus saltos al extremo. Por primera vez, tuvo la oportunidad de saltar desde muy alto, y quedó fascinado.

Saltar de un acantilado se siente muy diferente que hacerlo desde una tabla de 10 metros, dice Colturi, pero gran parte del entrenamiento es el mismo. La principal diferencia es que en este deporte extremadamente audaz, la preparación mental es tan importante como la física.

"Todos estamos un poco locos", dice Colturi. "Aquí es donde nos encontramos alivio.

Cuando no está viajando por el mundo, Colturi entrena en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, donde también trabaja en un laboratorio de investigación. Más adelante, planea estudiar medicina, pero por ahora, quiere saltar mientras puede.

Si bien es difícil encontrar lugares donde se puedan practicar clavados largos, él divide su entrenamiento en partes, ejercitando cinco o seis días a la semana. Enfoca el entrenamiento de las piernas y el torso, así como también ejercita la contracción rápida y exclusiva de los músculos de las piernas. También lo combina con la práctica del pino y trabaja el equilibrio, particularmente, comienza su salto al revés, con la cabeza entre las manos, y las piernas hacia arriba.

Para el entrenamiento sobre la tierra, practica volteretas en el suelo para centrarse en el despegue, y salta en la cama elástica, donde divide la inmersión en segmentos más pequeños.

Pero la única forma en que un clavadista puede practicar regularmente los grandes saltos es practicando los movimientos y volteretas en su cabeza. Una vez que está en el aire, la memoria muscular se hace cargo y no hay mucho )(sólo unos pequeños ajustes al final) que él pueda hacer.

"Hay un muchos clavadista de trampolines de 10 metros en el mundo que podrían hacer este deporte", dice, "pero el 90% probablemente piensa: '¡De ninguna manera salto desde tan alto!'.

El entrenamiento

De acuerdo con el compañero clavadista de Colturi, Steven LoBue, un entrenamiento típico comienza con 10 a 15 minutos de cardio para precalentar, seguido de 15 minutos de estiramiento, enfocado especialmente en los isquiotibiales y en la flexibilidad del hombro.

A partir de ahí, comienzan a entrenar el torso: tres repeticiones de "tabla" (centro, izquierda y derecha) con una placa de 25 libras en las caderas, durante un minuto cada uno; después hacen V-ups (abdominales de cuerpo completo), giros rusos, abdominales inclinados y múltiples variaciones de abdominales Swiss-Ball (LoBue afirma que su objetivo es completar 1.500 repeticiones entre todos estos ejercicios combinados).

El entrenamiento se traslada a la pliometría, con saltos con pesas, saltos con caída y estocadas con pesas en todas las direcciones. Los músculos internos del muslo son cruciales, dice LoBue, porque entrar en el agua a 50 mph puede dañar seriamente unas piernas débiles.

La sesión concluye con ejercicios de estabilización de tobillo y otra sesión de estiramiento. En total, el entrenamiento toma alrededor de una hora, con un nivel alto de intensidad mantenido todo el tiempo.

Foto: Romina Amato/Red Bull Content Pool

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Escrito por maghan mcdowell
Traducido por sofia loffreda