Dolor en el tendón de la corva mientras te ejercitas

El dolor en el tendón o músculo de la corva puede detener abruptamente tu ejercicio, y si no lo hace, debería. Continuar ejercitándose con una torcedura del tendón (la razón más común del dolor mientras se hace ejercicio) puede causar un daño permanente, según el Stretching Institute. El correcto tratamiento durante las primeras 72 horas puede significar la diferencia entre una lesión que es meramente temporal y una que se convierte en una condición recurrente y debilitante. Si experimentas dolor en el tendón de la corva mientras haces ejercicio, detén la actividad inmediatamente.

Características de una torcedura de tendón

Es más probable que las lesiones en el tendón de la corva (causadas por una acción de tirar que estira o desgarra los músculos, tendones o ambos) ocurran en deportes que requieran movimientos rápidos de velocidad. Los jugadores de baloncesto y los corredores tienen más riesgo; los jugadores de fútbol, béisbol y los bailarines también son susceptibles. Los músculos isquiotibiales son especialmente vulnerables a la tensión debida a un desequilibrio entre los músculos cuádriceps en la parte frontal de la rodilla superior y los músculos isquiotibiales en la parte trasera; esta disparidad coloca estrés en los tendones de la corva y causa que se cansen más rápido, haciéndolos vulnerables a lesiones. Los estiramientos y ejercicios de fuerza para estos músculos y tendones pueden ayudar a reducir el riesgo de lesiones.

Grados de torcedura de tendón

Las torceduras de tendón están clasificadas en tres niveles de severidad. Un primer grado causa dolor leve, una inflamación limitada y rigidez, mientras que una de segundo grado implica un poco de desgarro en las fibras de los músculos o tendones y causa dolor fuerte y pulsátil con una inflamación sustancial, y un poco de pérdida de función. Una torcedura de tercer nivel implica un desgarro o ruptura completa de uno o más de los músculos o tendones, causando un dolor intenso, inflamación masiva e inestabilidad. Una avulsión (en la cual el músculo se separa del hueso completamente) ocurre a veces con una torcedura de tercer nivel y es anunciada a menudo por un sonido o sensación de "chasquido". Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons, la mayoría de torceduras de tendón se curan completamente. En el caso de torceduras severas, puede requerirse cirugía.

Tratamiento para una torcedura de tendón

Puedes tratar una torcedura de tendón con la técnica R.I.C.E., siglas en inglés para descanso, hielo, compresión y elevación. Usar hielo por 15 a 20 minutos cada unas pocas horas durante los tres primeros días puede reducir la inflamación y el dolor. Aplica una banda elástica de compresión (teniendo cuidado de no envolverla muy apretada para que corte tu circulación) y eleva la pierna a un nivel más alto que el corazón, si es posible. Si tienes diabetes, enfermedad vascular o una sensación de imposibilidad en tu pierna, consulta a tu médico antes de colocar la banda. Para reducir el dolor y la inflamación, puedes tomar medicamentos antiinflamatorios de venta libre como ibuprofeno y aspirina, con tal que no tengas condiciones que imposibiliten su uso. Después de que el dolor y la inflamación se alivien, consulta a tu médico sobre un régimen de ejercicios para mejorar el rango de movimiento en la pierna, para prevenir la rigidez y restaurar la flexibilidad y la fuerza.

Cuándo visitar al médico

Aunque puedes tratar unas torceduras de tendón menores por tu cuenta, ciertos síntomas indican que es necesaria una visita al médico. Consulta a un médico si no puedes caminar más de cuatro pasos sin un dolor considerable, si la pierna lesionada se siente tambaleante y no puede soportar tu peso, si experimentas entumecimiento en la pierna o si notas piel enrojecida o líneas rojas que irradian desde el lugar de la lesión. También deberías visitar a tu médico si te has lesionado los mismos músculos en el pasado.

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Escrito por carol sarao | Traducido por ana maría guevara