Distinguir entre una rabieta y un problema emocional en un niño pequeño

Las rabietas son un comportamiento normal dramático de un niño pequeño. Se producen cuando el niño se abruma y pierde su capacidad de regular sus emociones. Las rabietas no son por lo general algo de qué preocuparse, pero pueden ser señales de advertencia de un problema de salud mental en algunos casos. (Ver Referencias 1 a 3)

Rabietas

Un niño que tiene una rabieta puede gritar, llorar o apretar los puños. Algunos niños gritan hasta que vomitan o se tensan tanto que se caen. (Ver referencia 2) La mayoría de las rabietas son simplemente manifestaciones de ansiedad y angustia. La corteza frontal, un área del cerebro que ayuda a las personas a controlar sus emociones, aún no se ha desarrollado plenamente en los niños pequeños. Cuando un niño está demasiado cansado o con hambre o ansioso debido a un cambio en su rutina diaria, una pequeña decepción puede desencadenar una cascada emocional y una rabieta. (Ver referencia 1) Aunque todos los niños tienen rabietas, un estudio de la Washington University School of Medicine en St. Louis encontró una correlación entre algunos comportamientos de rabieta extremas y problemas de salud mental. (Ver referencia 3)

Agresión

De acuerdo con la Universidad de Washington en St. Louis, el comportamiento agresivo o violento durante una rabieta puede ser una señal de advertencia de un trastorno de oposición desafiante o trastorno de hiperactividad con déficit de atención. Un niño que rompe su muñeco favorito, rompe un juguete o da de puñetazos a una niñera puede estar en riesgo de uno de estos trastornos. Un solo incidente de agresión puede no indicar un problema, pero un niño que participa regularmente en el comportamiento violento cuando tiene malestar debe ser examinado por un trastorno de la conducta. (Ver referencia 3)

Auto dañarse

Un estudio de la Washington University en St. Louis encontró una fuerte correlación entre la depresión mayor y la conducta de auto-lesionarse, incluso en niños muy pequeños. De acuerdo con Andrew C. Belden, Ph.D., ni un solo incidente de auto-lesión fue un indicador preciso de la depresión mayor en este estudio. Un niño que se lastima rascándose, mordiéndose, golpeando su cabeza contra una pared o de cualquier otra manera se debe evaluar para ver si hay problemas con la depresión. (Ver referencia 3)

Otros signos de alerta

Los signos más importantes a tener en cuenta es si el niño destruye la propiedad o daña a la gente, pero hay otras señales de alarma también. Los berrinches de 25 minutos de duración o más se asociaron con trastornos de comportamiento perturbador en el estudio de la Washington University . Los niños que tenían múltiples rabietas todos los días y los niños que no podían calmarse después de una rabieta también tenían mayores tasas de problemas psiquiátricos en este estudio. (Ver referencia 3) Los niños que siguen teniendo rabietas pasados sus primeros años de vida también deben ser revisados. (Ver referencia 2)

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Escrito por scott thompson | Traducido por verónica sánchez fang