Cómo disciplinar a un niño que utiliza un mal lenguaje

Por mucho que quieras proteger a tu hijo, el escudo no puede llegar tan lejos. Inevitablemente escuchará malas palabras, ya sea de sus amigos en la escuela, viendo la televisión o simplemente cuando te acompañe en una misión hacia la oficina postal. También casi inevitablemente esbozará algunas palabras vulgares en su propio idioma. El castigo que decidas aplicar por usar lenguaje soez depende sobre todo de su edad y de tus valores personales.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. El castigo que decidas aplicar por usar lenguaje soez depende sobre todo de su edad y de tus valores personales.

    Aguanta la sorpresa o la risa. Tu reacción inicial al escuchar que tu hijo usa una palabra vulgar o "lenguaje sucio" puede incluso convertirse en una diversión para él. La revista en línea "Parents" anima a los padres de los niños más pequeños a controlar sus respuestas; una respuesta tan fuerte como la risa o la ira puede hacer que el niño continúe utilizando ese lenguaje para evocar una respuesta atenta similar en el futuro. De hecho, si se ignora el lenguaje, el niño puede darse cuenta de que no es una herramienta efectiva para llamar la atención, y es posible que deje de usarla por completo.

  2. Aguanta la sorpresa o la risa.

    Establece expectativas claras desde el principio. Tan pronto como tu hijo empiece a mostrar que sabe diferenciar entre las palabras "malas" y neutrales, discute con él qué cosas no se tolerarán. Puedes clasificar las palabras por nivel de tolerancia; algunas que no te gustan pero tolerarás (como "tonto") y otras que nunca estarán bien (palabras racistas o sexistas). Sino, puedes darle a tu hijo una lista con las palabras que sean totalmente inaceptables. Pídele que traiga a colación todas las malas palabras que se le ocurran y codifícalas utilizando solamente su primera letra, como la palabra que empieza con "F" y aquella que empieza con "S". Agrega algunas palabras tuyas propias si sospechas que tu hijo conoce más términos y que la lista no es lo suficientemente larga. Trabajen en equipo para hallar formas alternativas de insultar, como las palabras "shoot", "fudge" o expresiones tontas como "“boohockey!”.

  3. Establece expectativas claras desde el principio.

    Cada vez que tu hijo insulte, castígalo de alguna manera. Advierte a tus hijos de las consecuencias que implica decir una mala palabra antes de intentar utilizar otra, y haz cumplir las consecuencias cada vez que escuches una Algunos padres son creativos para crear técnicas, como enviar a sus hijos al baño cada vez que utilizan malas palabras, pero un niño mayor puede responder mejor a los privilegios perdidos, como quitarle un cuarto de su mesada por cada insulto que pronuncie.

  4. Felicita a tu niño cuando emplee un lenguaje sano.

    Felicita a tu niño cuando emplee un lenguaje sano. Así, será más probable que desee usar palabras más constructivas. Por ejemplo, puedes decir: "Me encantó que hayas utilizado un gran vocabulario para expresar tu ira en lugar de elegir maldecir."

  5. Practica lo que pregonas.

    Practica lo que pregonas. Tu hijo quizás haya escuchado malas palabras en su propia casa. No esperes que él hable bien si tú y tu pareja tienen problemas para hablar de manera adecuada. Discúlpate si accidentalmente se te escapa un insulto, de modo que tu hijo no comience a asumir que es algo normal.

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Escrito por christa miller | Traducido por guido grimann