Cómo disciplinar a un niño pequeño por empujar

Al observar a tu hijo pequeño durante una cita de juegos, puedes sentirte más como un árbitro que como un padre. Los pequeños son irascibles por naturaleza y no siempre entienden la política de "nada de golpes". Si observas a tu hijo empujar a otro niño —un compañero de juego, un hermano o cualquier otro— es momento de intervenir y enseñarle que la agresividad está mal. Disciplinarlo para no empujar no siempre se trata de desalentar el comportamiento indeseado, sino alentarlo a que se exprese de un modo más pacífico.

Establece límites claros

Si quieres que el niño deje la violencia física a un lado, el truco es disciplinarlo todas las veces que observes ese comportamiento y de inmediato. No te sientes de brazos cruzados mientras tu hijo empuja a otro niño varias veces antes de intervenir. Detenlo en cuanto lo observes y siempre que lo haga, para que el niño comprenda que no está bien empujar a alguien. Si dejas que lo haga sin consecuencias varias veces, las líneas entre el comportamiento adecuado y el no adecuado se volverán borrosas.

Toma un receso

Si ves a tu hijo empujar a otro niño, actúa rápido y sepáralo de la situación, aconseja el National Center for Infants, Toddlers and Families. Esto no solo le dará tiempo para calmarse y dejar de lastimar al otro niño, sino que también le enseña que golpear a otro significa que ya no podrá pasar tiempo con esa persona o los juguetes por los que seguramente estaban peleando. A los niños no les gusta que se los deje a un lado, por lo que al separarlo como castigo envías el mensaje de que solo puede jugar con los demás si se comporta. Mantén al niño en un momento de "receso" de uno o dos minutos antes de reiterarle que "no debe empujar", y luego déjalo que regrese a jugar. Si vuelve a empujar, repite el ejercicio.

Alternativas

HealthyChildren.org, un sitio de la American Academy of Pediatrics, sugiere enseñarles a los pequeños alternativas a la violencia. Después de todo, empujar es una forma no verbal de expresar sus sentimientos. Ayúdalo a poner en palabras y acciones aquello que siente. Si notas que se está enojando con otro niño, sepáralo de la situación y ayúdalo a expresarse. Enséñale a decir "no" a otros niños en lugar de golpearlos o empujarlos y luego ayúdalo a canalizar la agresividad a través de actividades físicas o a llamarte a ti si tiene algún problema.

Refuerzo positivo

Desde ya, la disciplina no solo se trata de castigos, sino también de utilizar refuerzos positivos para elogiar al niño cuando hace algo bien. No busques comportamientos indebidos; permanece atento para detectar signos que indiquen que el niño utiliza las palabras en lugar de la violencia hacia otros. Cuando veas que se acerca a ti por un problema o que se aleja de un niño agresivo, felicítalo y sé específica. Hazle saber que el buen comportamiento da mejores resultados, y será más factible que se comporte de esa manera en el futuro.

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Escrito por kay ireland | Traducido por pilar celano