Cómo disciplinar a un niño gritón de 2 años

Las rabietas son un problema frecuente que enfrentan los padres de un niño de 2 años de edad. Los niños pequeños pueden frustrarse con facilidad, pero carecen de las habilidades verbales para expresar qué es lo que quieren. En muchos casos, esta frustración conduce a gritar y hacer una rabieta. Es importante disciplinar a tu hijo sin demora, de una manera apropiada para su edad, para detener las rabietas y prevenir futuros estallidos similares.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Conoce a tu hijo. De acuerdo con el Dr. Sears, pediatra autor de más de 30 libros sobre desarrollo y comportamiento infantiles, conocer a tu hijo es el factor más importante en la disciplina de los niños. Lo que funcionó cuando tu niño tenía 18 meses de edad no puede funcionar cuando tiene 2 años, y lo que funciona para un niño puede no funcionar para otro.

  2. Piensa como un niño de 2 años de edad. Puedes responder mejor a su comportamiento si conoces lo que lo impulsa a comportarse así. Según el Dr. Sears, los niños tienen pensamientos extravagantes y prueban cosas que los adultos simplemente no entienden. Los niños de esta edad son impulsivos y sus acciones generalmente siguen a sus impulsos, lo que los conduce a hacer o a intentar cosas que no tienen sentido. Entiende por qué tu hijo está haciendo algo antes de corregirlo.

  3. Distrae a tu hijo. Si el niño está chillando y gritando, aprovecha sus naturalmente cortos períodos de atención ofreciéndole una nueva actividad o juguete. O bien, cambia el entorno. Si están en una tienda, salgan a la calle por un corto tiempo. Si están jugando en casa, basta con cambiarse a otra habitación. También puedes intentar hacer algo inesperado, como una cara graciosa o un ruido divertido, o hablar con tu zapato.

  4. Permite a tu hijo tener opciones. Darle a tu hijo un poco de control sobre su entorno puede ayudar a aliviar su frustración por no conseguir exactamente lo que quiere. Si está gritando porque quiere jugo, por ejemplo, dale a elegir entre la leche y el agua. Si se resiste a vestirse por la mañana, pregúntale si quiere vestirse o lavarse los dientes primero.

  5. Tranquilízalo. Un niño en medio de una rabieta no está de humor para escuchar. Llévalo a un lugar tranquilo para que se calme y se apacigüe. Esto también se aplica para las rabietas en lugares públicos. Si es necesario, lleva a tu hijo al automóvil para un descanso antes de regresar a finalizar sus compras.

  6. Conoce sus límites. Si tu niño está cansado o tiene hambre, no lo presiones con un encargo adicional o comenzando una nueva actividad. Cuando veas que tu hijo está llegando a sus límites, detente y permite que tome un descanso.

  7. Mantente firme. Ceder a las demandas de tu hijo solamente te predispondrá para futuras rabietas.

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Escrito por lisa weber | Traducido por josé antonio palafox