Cómo disciplinar a tu estudiante universitario que vive en casa

Cuando tu hijo va a una universidad cerca de casa, tiene sentido que viva contigo para abaratar costos. Desafortunadamente, algunos estudiantes universitarios se aprovechan de este arreglo y hacen que el día a día de los padres sea más difícil y caro. Para combatir los problemas de comunicación y sentimientos heridos sin ceder tus necesidades y deseos, programa una reunión para hablar con tu hijo universitario y trabaja en un contrato que defina las expectativas y trace una idea general de las consecuencias.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

Instrucciones

  1. Siéntate y habla con tu estudiante universitario sobre los arreglos para convivir. Dado que tu hijo se considera un adulto, es importante enfocar la comunicación y el conflicto de la misma forma que lo harías con cualquier otro adulto. Esto establece una clara línea sobre lo que esperas de su relación y de los arreglos para convivir para que funcionen sin simplemente confiar en el status quo actual.

  2. Delimita tus preocupaciones sobre tener a un estudiante universitario viviendo en casa. No ofrezcas reglas básicas sin razón. Por ejemplo, en lugar de decir que quieres que llegue a casa antes de medianoche, estipula que las puertas se cerrarán a medianoche y no quieres que interrumpan tu sueño con ruido. Esto muestra una lógica detrás de ciertas reglas en lugar de provocar peleas de poder entre tu y tu adulto novicio.

  3. Discute las consecuencias si rompe las reglas del hogar. Puedes instituir un plan de "tres golpes", en el cual aplicas tu disciplina en cada incidente por separado, pero luego de tres problemas, tu hijo ya no podrá vivir contigo. Otra táctica disciplinaria podría involucrar perder los privilegios del auto, pasar de no pagar alquiler a pagarlo, o prohibir invitados en tu hogar.

  4. Firma un contrato remarcando los retalles que han discutido. De esta forma haces que tus expectativas estén claras, y ambos acepten las reglas del hogar y las consecuencias de romper esas reglas. Guarda el contrato en algún lugar al que puedas acceder fácilmente en caso de que tu hijo comience a rebelarse contra las reglas.

  5. Demuestra firmeza y consistencia cuando disciplines a tu estudiante universitario. Igual que un adulto, él elige sus acciones y lo que hace con sus propios recursos, pero tan pronto como esto afecte tus recursos o estándares de vivienda, es justo que impongas un castigo. Recuerda a tu estudiante que vivir en campus también implicaría reglas y regulaciones, a menudo más rigurosas que las tuyas. Al ser consistente, te aseguras de que tu estudiante universitario no tome ventaja de su situación de vivienda mientras preserva la relación padre e hijo.

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Escrito por kay ireland | Traducido por lautaro rubertone