Disciplina fisica Vs. disciplina verbal para niños

La disciplina es un medio por el cual los niños aprenden las normas de comportamiento y las repercusiones aceptables, que se pueden aplicar a una mayor independencia, de acuerdo con el U.S. Department of Health and Human Services (HHS). Aunque la disciplina verbal es generalmente reconocida como más apropiada para los niños, también puede llevar a efectos dañinos si se practica irresponsablemente. La disciplina física no es una solución aceptable bajo ninguna circunstancia, debido a los riesgos físicos y emocionales para el niño.

Sobre la disciplina

La disciplina establece las normas de comportamiento que se pueden ajustar a la situación de cada familia. Además, la disciplina ofrece un medio de comunicación para los padres para fomentar los rasgos de comportamiento y reconocer el resultado de las acciones. Sin embargo, Health and Human Services advierte que la disciplina severa no ofrece un punto de referencia para el comportamiento apropiado y puede dañar la autoestima de un niño.

Sobre la disciplina física

La disciplina física implica el uso de la fuerza física como medio de intervención o de la resolución expresa y puede alcanzar una intensidad que pone en peligro la seguridad de un niño. La American Academy of Pediatrics (AAP) señala que mientras muchos estadounidenses pueden haber sido azotados cuando niños, esto no aprueba el comportamiento o niega sus efectos secundarios. La disciplina física perpetúa la agresividad y la ira en vez de enseñar la responsabilidad, el control y la razón. Cuando la disciplina física se extiende a una lucha física, indica la AAP, los padres pueden encontrarse no sólo incapaces de mantener la calma, sino también actuar de forma que se arrepientan más tarde. El grupo también advierte que la investigación ha mostrado que los niños a los que se les pega son más propensos que los adultos a afectar miembros de la familia o de participar en actividades delictivas y violentas.

Sobre la disciplina verbal

Aunque la disciplina sin contacto físico puede suponer un peligro menos inmediato a los niños, todavía puede ser destructiva. Los padres pueden amenazar, insultar o ridiculizar a sus hijos. Los cuidadores pueden engatusar (mimar por la adulación), hacer comparaciones negativas o desfavorables entre los niños o directamente rogar a los niños el comportarse adecuadamente. En resumen, la disciplina verbal puede todavía incorporar la fuerza, en lugar de comunicar las necesidades y los resultados y reconocer y promover una conducta positiva.

Investigación sobre disciplina

Los investigadores han encontrado que la disciplina física y verbal puede tener efectos negativos. Un estudio reciente en la revista científica Headache en 2010 evaluó a 4000 niños de 13 y 15 años y encontró que los que experimentaron maltrato físico fueron significativamente más propensos a desarrollar dolores de cabeza y más frecuentes o intensos. En un artículo de 2006 en el Journal of Affective Disorders, los investigadores solicitaron retroalimentación de 5.614 personas en su historia de abuso verbal y salud mental entre 15 a 54 años de edad. Llegaron a la conclusión de que los individuos que experimentaron lo que se determina como abuso verbal de niños eran más propensos a la depresión, la ansiedad y la autocrítica en la edad adulta. Los adultos que sufrieron una dura disciplina de los niños pueden carecer de puntos de referencia para el comportamiento apropiado y pueden tener dificultades para servir como modelos a seguir al disciplinar a sus propios hijos.

Estrategias de disciplina verbal

Comunícate y sirve como modelo de conducta aceptable, como recomienda Health and Human Services. La agencia aconseja a los padres que se pregunten sobre las emociones que pueden haber llevado a su comportamiento, y permitan a los niños dar información de las tareas o los programas para inspirar su participación. Los cuidadores también deben utilizar el refuerzo positivo, reconociendo que los niños actúan de forma responsable y centrándose en el comportamiento que buscan cuando se necesita intervención. Los padres pueden incluso permitir a los niños un grado de indulgencia (por ejemplo, quedarse hasta tarde en la noche en día de escuela), para discutir las consecuencias (fatiga en clase). Al permanecer constructivos y flexibles, los padres pueden proporcionar disciplina espontánea que mantiene la integridad y la seguridad de la familia.

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Escrito por sophie bloom, m.s., l.ac. | Traducido por verónica sánchez fang