Directrices médicas para viajes en avión

De acuerdo a la Federal Aviation Administration, sólo en los Estados Unidos 732 millones vuelan cada año, un número que se espera que aumente a 1,2 mil millones en la próxima década. Con este crecimiento, viene un aumento en el número de riesgos para la salud. Cuando viajas por aire, mantenerte saludable --padezcas o no actualmente una condición de salud--, puede significar la diferencia entre un gran viaje y uno miserable.

Salud básica

Antes que nada, recuerda empacar los medicamentos importantes en tu equipaje de mano -- no dentro de tu equipaje documentado--, para asegurarte de que están accesibles fácilmente durante el vuelo. Algunos problemas menores de salud pueden afectar a algunas personas durante el transporte aéreo, como dolores de oído durante los cambios de presión del aire debido a la altitud. Existen algunos remedios simples: mascar chicle, abrir la boca ampliamente, tragar para igualar la presión del oído o usar tapones especiales para evitar el dolor. Mientras tanto, los gérmenes que se albergan en las superficies y en el aire recirculado, pueden aumentar la propagación de enfermedades; cúbrete la boca al toser o estornudar y utiliza desinfectante de manos o toallitas para protegerte de los gérmenes. Bebe mucha agua para evitar la deshidratación y evita dolores con ejercicios sencillos en tu asiento o párate a caminar de vez en cuando.

Viajes largos

Un vuelo largo puede causar jetlag (desfase de horarios) y afectar el sueño, sobre todo cuando viajas a otra zona horaria o a un destino internacional. Asegúrate de dormir lo suficiente y beber mucha agua antes de viajar en avión y durante todo el viaje. Una vez allí, ajusta su horario para comer y dormir para de acuerdo al lugar de tu destino, por ejemplo, lucha contra las ganas de dormir si aún no es la hora local para dormir. No consumas pan no otros carbohidratos para evitar la somnolencia; en su lugar llénate de proteínas y vegetales.

Trombósis Venosa Profunda (DVT por sus siglas en inglés)

A cualquier persona le puede dar trombosis venosa profunda (DVT) --que es la formación de coágulos sanguíneos en las piernas --. pero el transporte aéreo aumenta este riesgo, sobre todo en vuelos de cuatro horas o más. Esto puede ser mortal si el coágulo se mueve a través del torrente sanguíneo hasta los pulmones donde se atasca y bloquea el flujo de sangre, una condición conocida como embolia pulmonar. Las medidas preventivas para evitarla incluyen: No utilizar ropa apretada, mantenerte hidratado y estirar las piernas o levantarte durante el vuelo. Además hay otros factores que pueden poner a las personas en riesgo, como un trastorno de coagulación sanguínea preexistente, una cirugía o un embarazo.

Embarazo

Si tienes un embarazo de alto riesgo o la probabilidad de dar a luz antes de tiempo --en cualquier momento antes de las 37 semanas -- subirte a un avión podría ser riesgoso. La mayoría de las compañías aéreas tienen restricciones para volar durante el tercer trimestre y requieren de una carta del médico. Si lo puedes arreglar, sólo viaja cuando estés entre las 14 y 28 semanas, cuando los riesgos de parto prematuro y de aborto involuntario son bajos. En general, recuerda que debes mantenerte hidratado y estirar las piernas con frecuencia para estimular la circulación, ya que el embarazo puede aumentar el riesgo de trombosis venosa profunda.

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Escrito por christi morales | Traducido por francisco roca