Digestión de los alimentos en el primer trimestre del embarazo

Tu tracto digestivo experimenta algunos cambios significativos durante el embarazo. Quizás el cambio más dramático se produce al final del embarazo, cuando el bebé comprime tu estómago e intestino. Sin embargo, tu primer trimestre no está exento de sus propios cambios digestivos. Éstos se deben en su mayoría a las hormonas, y pueden conducir a una serie de síntomas.

Tu primer trimestre

El primer trimestre de tu embarazo es el tiempo desde tu último período menstrual -dos semanas antes de que hayas concebido- hasta el final de la semana 13. Durante este tiempo, tu bebé en desarrollo es muy pequeño. Al final de la semana 13, el bebé típico no mide ni siquiera 4 pulgadas de largo y pesa poco más de una onza. Como tal, tu bebé necesita muy poca nutrición, pero las hormonas ya impactan en tu tracto digestivo.

Hormonas

En las primeras semanas del embarazo, tus niveles hormonales alcanzan su máximo nivel. Estas hormonas son responsables de muchos de los síntomas de los inicios del embarazo -dolores de cabeza, fatiga, dolor de espalda, náuseas matutinas, y malestar gastrointestinal-. A la larga, los síntomas digestivos resultan de que las hormonas del embarazo disminuyen el ritmo del funcionamiento del tracto digestivo, el cuál te ayuda a extraer toda la nutrición posible de tus comidas.

Soluciones

Si bien no hay nada que puedas hacer sobre las hormonas al inicio del embarazo -o la disminución del funcionamiento de tu aparato digestivo- puedes ayudar a maximizar la función digestiva y aliviar los síntomas trabajando con tu intestino. Comer varias meriendas pequeñas, en lugar de grandes comidas, te ayudará a optimizar la función digestiva. También deberías tratar de comer muchas frutas y verduras frescas, ya que son ricas en fibra. La fibra y el agua mejoran y agilizan la función digestiva.

Otros factores

Otro problema que puedes experimentar respecto a la digestión de los alimentos en los inicios del embarazo es que el hierro en tus vitaminas prenatales puede exacerbar la disminución de la función digestiva relacionada con la hormona. Por eso, es posible que sientas náuseas o te sientas muy hinchada luego de comer, sobre todo alrededor de la hora en la que tomas tus vitaminas prenatales. Si bien no debes dejar de tomar tus vitaminas sin consultarlo con tu médico, podrías comentarle que deseas cambiar de marca -algunas mujeres son más sensibles a algunas marcas de vitaminas prenatales que otras-.

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Escrito por kirstin hendrickson | Traducido por eliana belen doria