¿Por qué es difícil para mí respirar después de hacer ejercicio?

Luchar por recuperar tu aliento después de un entrenamiento es comprensiblemente molesto. Cuando no puedes obtener suficiente oxígeno en tus pulmones, puedes sentirte mareado y aturdido, lo que podría ser suficiente para disuadirte de hacer ejercicio. Comprendiendo las causas de la constricción de la respiración después de hacer ejercicio, puedes entender mejor cómo reaccionar y cómo evitar el problema en el futuro. Controlando la respiración, serás capaz de hacer del ejercicio una parte segura y satisfactoria de tu estilo de vida.

Causas

Más allá de las razones naturales, como el exceso de ejercicio o la reacción que tu cuerpo tiene al hacer ejercicio, la verdadera dificultad para respirar después del ejercicio es generalmente el resultado de dos problemas. La primera, el asma inducido por el ejercicio, o la broncoconstricción, que es una condición en la cual sufres síntomas similares a los de los ataques de asma como resultado del ejercicio vigoroso. Los síntomas alcanzan su punto máximo entre los 10 y los 15 minutos después del ejercicio y son el resultado de que las vías respiratorias constreñidas dificultan la respiración y causan sibilancias, tos y dolor torácico. La segunda condición, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD por su sigla en inglés), que es el resultado del deterioro de los pulmones y la producción excesiva de moco que dificulta la respiración.

Factores de riesgo

Tus factores de riesgo y problemas pasados ​te pueden dar más pistas sobre lo que está causando que tengas una respiración dificultosa después del ejercicio. Si tienes sobrepeso o ya has sido diagnosticado con asma, es más probable que sufras de ataques de asma provocados por el ejercicio. Sin embargo, aquellos que no han sido diagnosticados con asma pueden sufrir de asma inducido por el ejercicio. El ejercicio y las condiciones ambientales pueden agravar tus síntomas, especialmente el aire seco, el frío, los vapores o los contaminantes fuertes y otros alergenos. Si has sido diagnosticado con bronquitis crónica o a menudo estás expuesto a gases o vapores o eres un fumador, la COPD es la causa más probable. Si simplemente tienes sobrepeso o no has hecho ejercicio en mucho tiempo, la pérdida del aliento puede ser el resultado del exceso de ejercicio y de una reacción natural a una mayor necesidad de sangre oxigenada en tu cuerpo.

Qué hacer

Si estás en el gimnasio o sales a correr y sientes una opresión en el pecho, tienes una tos con mucosa o tienes sibilancias y luchas por respirar, disminuye la frecuencia de ejercicio lentamente. Detenerte abruptamente puede causar mareo ya que la velocidad de tu pulso se desacelera demasiado rápido. Debes caminar lentamente hasta que puedas recuperar el aliento. Si tu médico te ha recetado un inhalador de rescate, es aconsejable que te administres el medicamento, de manera que siempre debes ejercitarte con tu inhalador cerca. Toma un vaso de agua y respira profundamente antes de continuar con un ejercicio de bajo impacto.

Métodos preventivos

Hablar con tu médico acerca de tus síntomas es la mejor manera de prevenir esa sensación de pánico por quedarse sin respiración durante el ejercicio. Te puede recetar medicamentos para prevenir el asma y sugerir métodos de ejercicio que se adapten a tus condiciones. En general, el ejercicio que requiere detenerse y arrancar es lo mejor, porque te da tiempo para recuperar el aliento y aumentar tu nivel de actividad lentamente. La natación, el yoga, bailar y caminar son ideales. Si eres un fumador, dejar de fumar de inmediato puede ayudarte a ver una notable mejora en la respiración durante el ejercicio, ya que el fumar puede agravar los síntomas de asma y la COPD.

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Escrito por kay ireland | Traducido por jaime alvarez