¿Por qué es tan difícil perder el peso del bebé?

Después de meses de anidar y sentirte gigante, la pérdida de peso es una preocupación entendible para muchas mujeres en el período de postparto. Desafortunadamente, una variedad de factores que acompañan al nuevo bebé pueden hacer que sea difícil adelgazar. Es importante reconocer que perder peso después de tener un bebé es difícil para casi todas las mujeres. Más allá de las tablas que quieras creer, la mayoría de las mujeres no dejan el hospital utilizando un vaquero talle 6. Mantén tus expectativas dentro de algo realista y concéntrate en un estilo de vida saludable. Conversa tus preocupaciones relacionadas con el peso, con tu médico.

Dormir no es para los débiles

En una cultura que no frena, dormir está en la parte más baja de las prioridades. Incluso si tu pequeño te da algunas horas ininterrumpidas durante la noche, puede ser tentador usar ese tiempo de tranquilidad para lavar ropa o enviar algunos correos electrónicos. Desafortunadamente, el descanso insuficiente socavará tus esfuerzos para perder peso. La privación del sueño te mantendrá muy cansada para hacer ejercicio y perturbará las hormonas que mantienen en orden tu apetito, según la Harvard School of Public Health. Sigue el consejo de tu madre sobre dormir cuando el bebé duerme y la balanza comenzará a ceder.

Estresada

Para la mayoría de los padres, particularmente los primerizos, los meses siguientes al nacimiento del bebé son abrumadores. Las preocupaciones sobre el aumento de peso de tu bebé, los hábitos de comer, la seguridad y la salud son lo suficientemente grandes como para hacer que cualquiera se vuelva frenético. El estrés crónico puede perjudicar tu capacidad de hacer buenas elecciones en tu estilo de vida, según la University of California. Si te devoras una bolsa de galletas cuando tu bebé comienza a llorar, no estás sola (muchas madres comparten el mismo problema). El primer paso en superar el impedimento ansioso para perder peso es reconocer que esta etapa en tu vida es extraordinariamente estresante. Simplemente, reconociendo la forma en la que te sientes, puede ser el inicio. Luego aprende algunas técnicas de reducción de estrés como la respiración profunda y la meditación.

Luchar contra la biología

Aunque la mayor parte del peso que adquieres durante el embarazo consisten en el bebé y la placenta, tu cuerpo también aumenta los almacenamientos de grasa para asegurarse de que tendrás la energía adecuada para alimentar al pequeño. Por lo tanto, no es sorprendente que tu cuerpo no quiera dejar ir esas reservas cuidadosamente construidas una vez pasado el parto. La La Leche League International informa que las madres que amamantan pueden perder entre 1,3 a 1,6 libras (600 a 730 g) por mes en los primeros cuatro a seis meses, y la pérdida de peso se puede retrasar incluso más en los meses siguientes. Madres que le dan leche maternizada a sus bebés pueden lidiar más porque no están quemando calorías a través de la lactancia.

Ajusta tus expectativas

El estrés sobre la balanza no ayuda, y probablemente dañe tus esfuerzos para perder peso, por lo tanto, prueba y relájate. Ni siquiera pienses en hacer dieta durante los primeros dos meses después del nacimiento de tu hijo, tal como recomienda la entidad La Leche League International. Concéntrate en comer bien y comenzar a hacer ejercicio regularmente una vez que tu médico te de el alta para hacer actividad física. Duerme tanto como puedas y pídele ayuda a tu familia para manejar el estrés de cuidar un bebé.

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Escrito por carolyn robbins | Traducido por aldana avale