Diferencias entre el ácido ascórbico y la vitamina C

El ácido ascórbico es un ácido soluble en agua, a base de azúcar con fuertes propiedades antioxidantes. Es la forma más pura de vitamina C y fue el primer compuesto que se sintetizó y se identificó como tal. El nombre, en latín, se puede traducir como "no escorbuto", en referencia a la enfermedad causada por la deficiencia de la vitamina C. El ácido ascórbico desempeña muchas funciones esenciales en el cuerpo y debe ser constantemente obtenida de fuentes alimenticias, ya que los seres humanos no pueden sintetizarla internamente.

Breve historia del ácido ascórbico

La enfermedad que se conoce como escorbuto fue curada en el 1700 a marineros y soldados dándoles frutas cítricas y col (cabbage), aunque esto tardó casi 200 años para entenderse por qué. Los investigadores noruegos y húngaros descubrieron el ácido ascórbico en la década de 1920 y en un principio lo llamaron ácido hexurónico. En 1937, Norman Haworth, Paul Karrer y Albert Szent-Györgyi todos recibieron el Premio Nobel por síntetizar el de ácido L-ascórbico y comprender su bioquímica. Szent-Györgyi y Haworth cambiaron su nombre en referencia a su capacidad para prevenir o curar el escorbuto.

Tipos de ácido ascórbico

El ácido L-ascórbico es la forma más pura de la vitamina C y es la que se encuentra naturalmente en los alimentos, especialmente frutas cítricas. Como suplemento el ácido ascórbico en polvo es amargo, tiene un sabor fuerte y puede provocar irritación gástrica en grandes dosis, sobre todo en aquellos con estómagos sensibles. El ascorbato de calcio es el ácido ascórbico químicamente unido al calcio, que es una forma no ácida de la vitamina C que es más suave en el sistema gastrointestinal. El ascorbato de magnesio es el ácido ascórbico químicamente unido al magnesio, que es también una forma no ácida de la vitamina C, pero que es más absorbible en el intestino, de acuerdo con “Vitamins: Fundamental Aspects in Nutrition and Health”.

Papel del ácido ascórbico en el cuerpo

El ácido ascórbico es un nutriente esencial en el cuerpo para el mantenimiento y la reparación del tejido conectivo, fuerte respuesta inmune, curación de heridas y la salud cardiovascular. Como un poderoso antioxidante, el ácido ascórbico elimina los radicales libres que se producen a partir de reacciones bioquímicas y metabólicas. Los radicales libres excesivos dañan los vasos sanguíneos y otros tejidos, lo que acelera el proceso de envejecimiento. De acuerdo con “Biochemistry of Human Nutrition", el ácido ascórbico estimula la producción de células del sistema inmunológico, especialmente neutrófilos, linfocitos y fagocitos. También aumenta los niveles de anticuerpos circulantes en el suero de la sangre y contribuye a la síntesis de interferón, un compuesto basado en una proteína que mata a los virus.

Ingesta diaria recomendada

Los seres humanos son uno de los pocos mamíferos que no pueden sintetizar el ácido ascórbico y deben consumirlo de manera regular a partir de fuentes dietéticas. Según los National Institutes of Health, la dosis diaria recomendada de ácido ascórbico para adultos varía desde 75 hasta 125 mg al día, en función del sexo, el embarazo, la lactancia materna y el consumo de cigarrillos. Sin embargo, algunos investigadores creen que entre 1.000 y 3.000 mg de ácido ascórbico se necesita diariamente para la salud cardiovascular y una inmunidad fuerte. Las fuentes ricas en ácido ascórbico naturales incluyen escaramujos (rose hips), todos los cítricos, kiwis, fresas (strawberries), camote (sweet potatoes) y pimientos (peppers).

Más galerías de fotos



Escrito por owen bond | Traducido por enrique alejandro bolaños flores